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De “algo pequeñito” a algo grande

Eurovisión 2010: Destino Oslo

¡¡¡Qué fuerrrrrteeeee!!! No he parado de decirme esto durante toda la preselección española a Eurovisión, especialmente desde que John Cobra dio la nota hasta que Daniel Diges (El Gato, ¡nuestro Gato de Nada es para siempre!) se proclamó vencedor contra todo pronóstico, pasando por aquellos artistas de los que se esperaba más y por aquellos otros de los que se esperaba menos. Sin duda, fue una gala para recordar…

Sintonicé mi primer programa ‘sin publi’ de La 1 con un poco de escepticismo. Eurovisión está siendo cada vez más deslucido a causa de la indiferencia por parte de la cadena pública. Ver que lo presentaba el paradigma del ‘soserío’, encarnado en Anne Igartiburu, me daba grima. Pero sin embargo nunca la había visto tan jocosa como en Eurovisión 2010: Destino Oslo. El jurado, psss, representaba el mismo perfil de siempre pero siendo portadores del poder para que cierto ‘personajillo’ no rascase los primeros puestos… Detrás, Ainhoa Arbizu, en un backstage donde había más espacio libre que personas. Y entremedio, un video maquillado como el ‘proceso de selección’ en imágenes, pero en realidad autodefensivo ante las múltiples polémicas contra la organización.

Las primeras actuaciones fueron de lo más ñoñas: se escuchaba más la base que a Venus cantando, y encima con una coreografía un pelín descoordinada; Ainhoa Cantalapiedra, con un tema de lo peor que le podía tocar en esta vida, creía que quitarse la falda y que un viento arrastrándola casi a rastras nos iba a llevar las manos a la cabeza. Sí, pero de la simplería y tan vista que supone; triste. Lo de Fran Dieli, triste, que he visto a Jack Sparrows mejores disfrazados en carnavales; Lorena fue la más resultona de la gala, con un coro apañado y un look ‘mariahcareirístico’; la puesta en escena de Samuel y Patricia fue la mejor con diferencia, en la que los bailarines parecían emular sus conciencias; José Galisteo necesita comprarse urgentemente los fascículos de Muzzy para aprender inglés si quiere llegar a ser algo más allá de Andorra.

La actuación más comentada (pronostico, ‘forever and ever’) fue la de John Cobra. Recordemos que se alzó con el segundo puesto del ranking internáutico gracias a los usuarios de un foro. Ahora, cabría comprobar si esos usuarios, que se volcaron en votar gratis, lo harían esta vez pagando la llamada… (o sea, no). Cobra nos ¿deleitó? con una puesta escena muy barriobajera, con unas bailarinas vestidas de Fulanitas De Tal, y con su mujer haciendo de ella misma, con una cara que parecía estar viendo a la Virgen de Lourdes.

Él público lo abucheó desde que apareció, y eso le puso de tan mala hostia que incluso se trastabilló con la letra. Al término empezó a gritarles que le comieran la polla (y en términos gestuales, por si había algún sordo en la sala). Así, durante todo su presencia en plató. Creo que Anne estaba que se cagaba por patas, porque le pedía guardar la compostura con cariño y ternura. Pilar Tabares no se calló como jurado y, es más, José María Íñigo añadió con valentía que esa actitud le ha hundido como artista. Desde entonces, no volvimos a ver más a Cobra durante la gala. Dicen que salió fuera esperando a Tabares y a Íñigo para hacerles un par de llaves de ‘valecalle’.

A Anabel Conde le tocaba templar los ánimos. Iba acompañada de uno de los grupos que quedó fuera de la preselección final, L’Femme, pero que acabó poniéndose a la altura de la malagueña; el nivel seguía subiendo con Daniel Diges, acompañado por unas marionetas de ensueño acordes con el tema. Su intervención culminó con un remate soberbio de voz; Coral cerró los turnos, como siempre, sin entendérsele nada de lo que cantaba. Tiene una garganta fenomenal, pero debería dominarla.

Para dar tiempo a que el público votase se dio paso a las actuaciones de Rosa, quien emuló un poco y junto a David Bustamante su actuación en 2002, seguida de éste y de Sergio Dalma, que volvió a emocionar ‘acapellando’ Bailar pegados. Entre rato y rato se siguen dando en pantalla los teléfonos de votación, aunque en una de las ocasiones no aparece el de Cantalapiedra, por lo que ésta mostraría más tarde su indignación con algo de bordería.

Y llegaron las votaciones. Primero, cada uno de los miembros del jurado, coincidiendo todos en concederle el punto más bajo a Cobra “porque no se pueden dar 0”, como diría Manuel Bandera. El momento de más nervios se pasó con la elección del público, porque esta otra mitad del peso votante era más impredecible. Salvo por los votos tan bajos (e injustos) a Anabel Conde, más o menos coincidió con los del jurado, confirmando a Coral como eterna segundona y llevando a Daniel Diges directo a Eurovisión. Amén.

Archivado en: Televisionado, Euroviworld, Reviús
23 Febrero 2010
1:43
Comentarios :
 

2 Comentarios para este post

 
Héber dijo:

Yo un día dije algo… :P

 
 
admin dijo:

… algo, Algo Pequeñito!

 

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