A “fritanga” portuguesa

Como adelanto al inminente artículo sobre mi paso por Oporto, asomémosnos primero por la cocina sugerente que podemos encontrarnos en esta ciudad portuguesa. Más bien al escaparate de esta cafetería situada en la Rua Dos Clérigos, que une la Torre Dos Clérigos con la Avenida Dos Aliados (en cristiano: todo muy céntrico). Se trata, para marear más el nombre por hoy, de la Confeitaria Dos Clérigos. Por cierto, pertenece a la franquicia que Nestlé tiene repartida por toda la ciudad. Y vaya si la tiene repartida, que hay más cafeterías Buondi que habitantes… Pero dejémonos de información inútil y entremos ya a embostarnos:
Mis compañeros de viaje y yo nos quedamos embobados delante de este escaparate cuando lo vimos por primera vez. Pringamos el cristal con nuestras babas. Así que nos dejamos de McDonald’s y entramos en este local que, aunque pequeñito, tiene un menú con buen olor y, además, un servicio muy hogareño. Lo que coincidimos todos en perdir fue esa ‘croquetona’ de al menos medio kilo. No es una croqueta cualquiera, sino que está hecha a base de carne picada (vamos, hamburguesa). Y esto, sólo por 50 céntimos. Y por 50 más, un bocadillo con otra croqueta extra, que menudo valiente el que pueda darle un bocado sin hacer muchas acrobacias con la boca.
Una de las cosas típicas que vimos en muchos sitios de Oporto y que aquí probamos es una especie de croissant mixto de queso con bacon y otro tipo de carne, creo, con la que no me atrevo a acertar. También pedimos hamburguesa con buenas pintas, y un bocadillo de cerdo empanado, éste último por 1€. La verdad es que, en relación con el precio, la calidad está bastante bien. Habían otras ofertas en cuanto a la fritanga que vemos en ese escaparate, aunque se echa de menos aquí la típica francesihna portuense, un sandwich también con carne variada, cubierto con lonchas de queso fundido y bautizada con salsa picantilla. En otro local (Buondi, “por suposto”), nos la comimos y no sé cómo pudimos, porque hasta yo me llené. Pero, en fin, que uno de los encantos que tiene esta ciudad portuense es la comida, buena, rica, variada y ciertamente natural.
Deja un comentario