El auténtico final de “Los Serrano”

Un año, siete meses y un día. No es ninguna canción de Pimpinela ni la cuenta atrás de para las elecciones presidenciales de Argentina. Es el tiempo que ha pasado ya desde el fatídico final de Los Serrano, emitido por Telecinco en la noche del 16 de julio de 2008. ¿Cómo me voy a olvidar de esa fecha si me ha traumatizado de por vida? Creía en la lógica hasta que se me rompió en añicos por culpa del desenlace tan bochornoso de esta serie. Como dirían los profesionales del ingenio, un deus ex machina en toda regla: un personaje despierta del sueño y, así de fácil, se arreglan los problemas. Pero la esperanza sí es lo único que no se pierde: esta es la versión feliz de Los Serrano, la de verdad.
Cerrad esto si imáginabais encontrar la versión alternativa oficial (porque no la hay, porque no tuvieron ni la decencia de grabar una escena distinta por si se arrepentían en el último momento). He estado tan intranquilo durante todo ese tiempo que me he puesto a imaginar cómo podría ser un final que respondiese a las expectativas de los espectadores. Reto complicado, para qué negarlo. Pero mi mente retorcida y yo nos teníamos que poner en acción.
La vida de Diego Serrano se ha ido complicando: su hijo pequeño ingresa en un reformatorio, el mediano huye a Barcelona para mantener una relación ‘incestuosa’ junto a su hermanastra, incluso el propio Diego mantiene una relación con Jaydy Michel, que es tan intragable que me parece normal que se tirara por un puente, víctima de la agonía. Es por eso que en mi versión mantengo este trágico final para el personaje. Todos creímos, tras ese fundido en blanco y al ver a Lucía (ya fallecida) a su lado, que Diego en realidad se había muerto. Pero es que en realidad murió. O al menos para mí. Es lo mejor que le podía pasar al cabeza de familia.
Entiendo que este fallecimiento no produzca buenas vibraciones en el espectador, porque ¿qué sería del resto de la familia, encima de resquebrajada, huérfana? Pues todos ellos han de palmarla también: Curro se ahorca en su celda del reformatorio, Teté y Guille sufren un mortal accidente en el puente aéreo, y Marcos y Eva salen despedidos tras explotar su piso en Francia por dejar encendido el gas. Así, de nuevo, vemos a la familia reunida en una versión (fantástica, pero) más creíble. Diego y Lucía, en efecto, se levantan para desayunar con todos sus hijos, sobre una nube. Entran sus nuevos vecinos, Santa Teresa y Santo Tomás, con churros bajo el brazo y zumos de la marca 1 del Carrefour.
Ahora, que si queremos tener una novena temporada, podríamos hacer un crossover y que aparezca Marcial, el entrañable celador en Médico de familia, resarciéndonos así de la muerte más sentida en la ficción nacional. Como tampoco vamos a provocar un fallecimiento en masa, Santiago y Fiti se van a quedar pululando por la Tierra a menos que la audiencia no responda y entonces sí nos los cargaríamos para que vuelvan al bar. Mientras, Diego decide montar una nueva taberna en el cielo con Marcial y, por ejemplo, con Chanquete, que harto del dichoso barco decide que su verdadera afición está en manejar el cuchillo jamonero. También puede aparecer El Duque de Sin tetas no hay paraíso para extorsionarles como contrapunto, y ‘la señora‘ Victoria Márquez, quien enamorará al bueno de Marcial con sus visitas al local.
El auténtico jugo de la serie fue la relación entre Marcos y Eva, así que estos dos se separarán tras discutir sobre quién se dejó el gas abierto. Eva flirteará con Isaac, el alumno de Física o Química, y Marcos tratará de ponerla celosa con su nueva compañera del instituto celestial, Carolina (por supuesto, Ana de Armas seguirá con la misma mini-mini-falda que lucía en El Internado). Por su parte, como dejé caer, Tete y Guille seguirán haciendo de las suyas y sacarán de quicio a Santo Job, el director del colegio. Sin embargo, se las tendrán que ver con Paloma Cuesta, la dura profe de mates, ¡y punto en boca!
Quedan algunos coletazos aún, y aspectos que se podrían matizar más todavía. Pero la nueva temporada de Los Serrano, jamones en el cielo, sería más o menos así. Si no se quiere perpetuar más la serie y dejar todo atado en aquel último capítulo, igualmente puede entrar Marcial (es un personaje que no podemos desperdiciar) con una motosierra, indignado con la vida porque Emilio Aragón le perjudicó con un final tan atroz, y acaba cortando a todos los Serrano en cachitos. Sería un bien giro de tono final…
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