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Obra y milagros de Bond… James Bond (VII)

Obra y milagros de Bond… James Bond (VII) / Daniel Craig

Alegría, alegría, que el ciclo a James Bond ya se termina. Ha sido una experiencia gratificante tragarse del tirón las 24 películas (entre oficiales y no oficiales) dedicadas al Agente 007. Así es como uno se da cuenta de las peculiaridades y puede hacer una mejor comparación. Pero llega un punto en que cansa, de siempre ver lo mismo. He acabado por aborrecer las persecuciones interminables, la sonrisa maléfica de enemigos ricachones y comunistas, y de lo facilonas que son las chicas Bond. Esto no iba a ser menos en nuestro tiempo presente. Y el presente es Daniel Craig.

El reemplazo de Bond significó una nueva vuelta de tuerca. O no. El actor inglés viene a representar a aquel agente de Dalton, más entregado a la acción, que se deja llevar por sus impulsos. Como si se tiene que llevar por delante a toda una organización para conseguir su meta… En este caso es Quantum, que será el nexo en común de las dos primeras películas de la ‘era Craig’, serialidad que se da por vez primera en la saga.

La elección de Daniel Craig estuvo envuelta en polémica. Se barajaron varios sucesores de Brosnan, como Eric Bana, Hugh Jackman u Orlando Bloom. En ese proceso se le ofreció a Craig el papel, que rechazó un año antes de firmar al opinar lo que todos: la serie fílmica había decaído en una especie de fórmula invariable. Cambió de idea al leer el guión de Casino Royale, precisamente, una adaptación de la primera novela en la que Fleming da vida a James Bond (la película arranca cuando le acaban de conceder su ‘licencia para matar’). Lo que pretendió la productora con ella es resetear de alguna forma la saga y dotarle de una nueva perspectiva. Y hay diferencias notables, sí…

2006. Casino Royale.

Estamos ante la entrega del agente británico con mayor recaudación de la saga, y la quinta con mayor éxito real. Lo cierto es que no es de mucho extrañar con todo lo que se había hablado de ella, y con el resultado final: una serie de escenas de acción trepidantes y genialmente hechas, especialmente los vertiginosos saltos de sus personajes en la persecución inicial.
Títulos de crédito: es uno de los mayores cambios sustanciosos con respecto a todo lo anterior. Aparte del fin de la tipografía Arial en las letras, de la cabecera podemos concluir el escapismo del ‘machismo’ gráfico, pues lo único femenino es la cara de un póker. En realidad, como así nos lo enseñará el resto de ésta y de la siguiente película, la sensualidad no vendrá tanto de las chicas Bond como del propio protagonista, ya que nunca antes la cámara se dedicaba tanto a recrearse en el torso hinchado de Bond.

2008. Quantum of solace.

Por el contrario, la continuación de la historia que se quedó a medias pierde fuelle. No es tan entretenida ni tan impactante. El Bond de Craig se verá demasiado dolido por la muerte de su ‘primer amor’, Vesper Lind (a pesar de su traición) y tratará de vengarla desarmando Quantum. Contará con la ayuda soterrada de M, mientras que el sucesor de Q y sus gadgets una vez más serán prescindidos para Craig.
Títulos de crédito: parecido al anterior. La temática aquí, como así nos vimos hartos de verlo en los carteles promocionales, será el desierto. Que luego tampoco es que tenga mayor relevancia en la película como se nos quiere dar a entender. Volverá a tener cierto peso el simbolismo femenino, volviendo a los patrones clásicos.

James Bond y Daniel Craig están atados por dos películas más. Es permisible que siga por la línea de sus primeros dos trabajos, pero no estaría mal que se recuperase a aquel agente chistoso y más seductor, que sea más del gusto para un mayor número de público. Os lo contaré en un próximo artículo de Bond. Próximo estreno: 2011.

Archivado en: Memorabilioso, Reviús
19 Diciembre 2009
16:11
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