“Tell me it’s true”: Melanie C en el teatro

Qué tendrán los musicales teatrales que a todos les encantan. La argumentación con ritmo, incrustada en la interpretación, supone un plus. Y luego está el ‘plus-plus’ de la novedad, especialmente si rinden tributo a iconos sociales como Queen, Mecano, El Rey León, Abba, Dirty Dancing… Pero, qué hacemos con los musicales clásicos, quizás para muchos ya muy vistos. Pues colar entre su reparto a alguien reconocido, famosote. Es el caso del Blood Brothers londinense, que cuenta desde octubre con Melanie C como cabeza de cartel. ¿Saldrá el público de Chariting Cross convencido de su actuación, o en cambio no logran ver más que a una Sporty Spice dramatizada que ya no hace patadas al aire?
Pues parece que las críticas le conceden algunas de esas estrellitas de recomendación, y procedentes ni más ni menos que del The Daily Telegraph o de la revista The Stage. El primero la define como “sensacional“, y el segundo destaca su “maravillosa humanidad y humildad en el papel“. Es que no podía ser de otra forma, porque para interpretar a Mrs. Jhonstone hay que tenerlo.
La historia, salida de la cabeza del compositor Willy Russel, tampoco es que nos venga a contar algo que nos sorprenda realmente: una criada tiene gemelos, pero a los que no puede mantener. Es por eso por lo que le entrega a uno de ellos a la familia para la que trabaja. Luego vienen los arrepentimientos (los humanos somos así de fatigosos), que si los gemelos se hacen grandes amigos sin saber lo que hay de cierto, que a sus respectivas madres no les hace gracia y tratan de separarlos, que si se enamoran más tarde de la misma chica… Final predecible a cañonazos.
La interpretación de Melanie C en ese papel de criada (a la pobre le caerá el mayor peso dramático de la función) no es que fuese tan sublime. En algunas escenas se mueve de una manera intragable para el público. Sin embargo tiene otros momentos creíbles, fundamentalmente en el desenlace, aunque en verdad es ese clímax lo más complaciente del total de dos horas y más (con receso para hacer cola en los baños de ganado del Teatro Phoenix). Lo que nadie le cabe en duda es que su mágica voz hace olvidar esos pequeños defectos, y la perdonamos por ello. Quién si no ella para desgañitarse de dolor cantando y que logre transmitírselo a los espectadores. Su escena más memorable, por supuesto, interpretando Tell me it’s not true al final de la obra.
Ahora, lo que no me gustó fue la total restricción para hacer fotos durante la actuación. Estoy de acuerdo con que con los flashes y tal pues pueden despistar a los actores. Pero pedirte la cámara para que borres esa posible imagen que te ha dado tiempo o no a hacer, es para pensar que en el teatro han contratado a los de Scotland Yard. La compensación es que antes o inmediatamente después de la función, podemos dar la vuelta al edificio para encontrarnos con una Melanie Chisholm bastante amable, dispuesta siempre a firmar autógrafos, hacerse fotos y responder a preguntas. Es ese ‘extra’ que remata el buen sabor de boca que queda tras verla en Blood Brothers.

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