Tower Bridge, Londres

Aunque no lo parezca, estamos en el Tower Bridge (uséase, El Puente de la Torre) de Londres. El suelo quizás no os sonará, pero si agrandamos la vista seguro que lo reconoceréis inmediatamente. Sin embargo, como existen miles de fotos y otros tantas de postales sobre ella, pues quería traer hasta aquí una visión más personal de esta emblemática construcción. Una de sus características es que es un puente levadizo: no hay más prueba que esta, la línea que separa las dos levas (cada una pesa mil toneladas), y a través de la cual podemos ver el río Támesis (sí, le hace falta una buena limpieza. Tanta turbiedad no puede ser buena). Pero, bueno, para quienes aún andan ‘pescando’ y no logran situarse, voy a hacer el esfuerzo… ¡Ábrase la perspectiva!

Ahora me podéis creer. Tower Bridge fue el proyecto ganador (de Horace Jones) para satisfacer la demanda de un nuevo paso y que a la vez no supusiese un problema al tráfico fluvial. Así, en 1894 se inauguró este edificio, alzado sobre dos pilastros clavados en el fondo del río, de corte neogótico (o gótico victoriano), muy propio de la época.
En su momento de mayor actividad, el puente se abría cerca de cinco veces al día y a través de su mecanismo hidráulico. Hoy constituye el ¿mayor atractivo? de la exposición que albergan sus torres (muy caro, por cierto, unas 7£), mientras que su sistema actualmente va por aceite. Hay que decir también que en estos meses se está repintando y con unos colores muy pastelosos que no me gustan nada. Ese azul cielo y el rojo infierno de sus escudos son para tirarse al río.
25 Noviembre, 2009 a las 13:13
Jo… qué recuerdos. Qué ganas de volver a Londres! Nunca me canso de ella! Es todo tan bonito…
25 Noviembre, 2009 a las 13:21
Pues sí. Estando allí ya estaba pensando en una tercera visita. ¡Con todo lo que me queda por ver!
26 Noviembre, 2009 a las 13:32
¿En que parte me perdí yo? ¿Tú no estabas en Salamanca?