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Obra y milagros de Bond… James Bond (I)

 Obra y milagros de Bond… James Bond / 01

Cual Antena 3 los sábados por la noche, me he dedicado a ver el ciclo de James Bond. Es un personaje que siempre me ha llamado la atención, pero que no tenía tan estudiado como lo tengo ahora, movido por la misma curiosidad que mató al gato. Así que me he metido en el mundo ‘bondiano’ desde sus orígenes, y no me refiero a sus adaptaciones literarias, porque bastante tiempo me ocupa verme las 24 películas protagonizadas por el agente más zorrón de la historia. Adéntrese conmigo, que afuera hace frío.

Lo dicho. James Bond es una creación literaria que le debe la vida al escritor británico Ian Fleming, impulsado con todo lo que habría visto en su trabajo como asistente en los servicios secretos. Así que creó su propia serie de novelas que todas ellas han visto la luz como películas (y otras tantas inventadas pero llevando el título de sus cuentos cortos). Eso sí, algo con lo que discrepo y mucho es con el orden de rodaje, pues no se atiene a la serie natural de Fleming. Normal que luego me pierda, fundamentalmente en cuanto al seguimiento del malo-malísimo, Ernst Stavro Blofeld, que aparece salteado en seis de las películas y que no ha vuelto ha aparecer en las pelis más modernas.

No tiene todas consigo que Ernst Stavro finalmente haya muerto, porque más de una vez hemos visto a Bond ‘matarlo’ y volver a asomar el hocico en otros films. Igualito que nuestro sofisticado protagonista, que a pesar de que con él se haya demostrado eso de que ‘Sólo se vive dos veces’, más de dos ha fingido ya su muerte con fines de apartar las miradas sobre él (aunque para lo que dura ese despiste… a la media hora ya todos los malos saben que todo ha sido un engaño, y tontos los siguientes que se creen que ha vuelto a morir).

Muchos artículos y entradas en Internet han analizado ya a este personaje. A la vista está que, como ya señalé, es un completo zorrón. Hablemos luego de su oficio como agente secreto, y comencemos por su vida de faldas que lleva, que realmente es la causa por la que más de una vez se ha visto entre la bomba y la pared. Tiene la manía de pijar con todo ser viviente de dos piernas que responda como mujer, sea mala o buena. Las malas al final ejercerán de ‘mantis religiosa’ e intentarán matarlo tras el revolcón de rigor, o bien sentirán por él el Síndrome de Estocolmo.

En efecto, 007 también se caracteriza por ser un hombre sofisticado. Raro es verlo despeinado, con la ropa hecha girones, o que haya perdido la cartera entre persecución y persecución, ¡con la de berenjenales en los que se mete! Siempre luce impecable, al frente de coches que valen lo suyo pero con los que tiene una facilidad enorme para destrozarlos. Sin embargo, siempre estará el agente Q para administrarle un nuevo ‘bond-móvil’ o cualquier otro invento que, aunque los personajes no se rían, conducen a auténticos gags.

Obra y milagros de Bond… James Bond / 02

¿He dicho ya que cada película suele empezar con lo que parece un final? Vemos a Bond metido en líos, para no variar, que se resuelven de manera aparentemente cerrada o dejándonos con un suspense a modo de gancho, para después llegar a los alegóricos títulos de crédito que tienen como base los encantos femeninos (particularidad machista que bien merece un trabajo de tesis para osados). El escenario siguiente será el mismo: el despacho de M, el jefe de 007, que le encargará una tarea contra los rusos, los chinos, los mafiosos o cualquier malo-malote que perturbe la paz mundial. Por supuesto, será el momento brillante para Moneypenny, la secretaria sumisa que babea por el agente y que nunca se comerá ese rosco, por más que cinco décadas hayan pasado (de ahí la gracia del personaje).

Algo también característico de esta saga es la flexibilidad en cuanto a los actores que encarnan sus personajes. El más afectado es el de Felix Leiter, que sólo en las dos últimas películas (hasta la fecha) ha coincidido sobre el mismo actor. Son los personajes de M y Moneypenny los más aferrados a sus actores originales, que interpretaron sus respectivos papeles hasta los años 80, cuando para entonces Bond ya había conocido a cuatro diferentes. Pero más elogioso es el caso de Desmond Llewelyn, actor que dio vida a Q desde 1963 a 1999, dando relevo significativo a John Cleese en su rol. Esto es lo que hace que esta serie de acción se convierta en inmortal y que, a la postre, mi hilo ‘articulístico’ sobre sus películas no tenga nunca fin. Así que estad atentos, que enseguida volveré con mi visión de todas y cada una de sus aventuras.

Archivado en: Memorabilioso, Reviús
3 Noviembre 2009
10:35
Comentarios :
 

1 Comment for this post

 
Bea dijo:

A mí me tira bastante para atrás este personaje… no sé por qué, pero es así… y desde que el otro día en clase nos pusieron unas imágenes de la primera película y vi que eran cutres a rabiar… pues se me han quitado más las ganas. no obstante, tal vez le de una oportunidad a las nuevas, las de Craig.

 

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