Crónicas Marcianas, ¡te echo de menos! (I)

Hace tiempo que le debía este homenaje a uno de mis programas televisivos favoritos, ese que nos había abierto una ventana hacia un submundo paralelo al nuestro (y nosotros sin querernos dar por enterados): desenfadado, ordinario, patético, vulgar, ‘simpaticote’, más que caricaturista, esperpéntico… En definitiva, y como gran seña de identidad, FRIKI. Crónicas Marcianas. Emocionémonos recordándolo:
Crónicas Marcianas surgió como parche al ‘late night’ de Telecinco, descubierto por el traslado de Pepe Navarro al otro lado del ‘Mississippi’. Poco antes de esta salida se anunció a un compañero periodista, Javier Sardá, como su sucesor pero manteniendo el mismo nombre del programa. Con el arranque de la temporada 1997 / 1998 vimos que no era así, y que tampoco seguiría la estela de Navarro, quien continuaba apostando por la combinación de la actualidad trágica con sus personajes populares (tanto inventados como sacados de la calle).
Creyó Navarro que el contenido, no tanto por el formato (ese tan norteamericano del que Sardá también hizo uso), volvería a dejarle sin competencia, confiado por sus últimas temporadas de éxito. Pero quizás el público estaba cansado de que se le echase siempre lo mismo en el plato y, al ver una oferta diferente, cambió de comedero. Tras varias semanas de dura competición en el audímetro, Antena 3 torció La sonrisa del pelícano y se prescindió de ella por el tratamiento sensasionalista concedido al Caso Alcàsser.
De esta forma, Sardá se llevó la condecoración por el reinado en esta franja, ni más ni menos que durante sus ocho temporadas y consecutivamente. Sin embargo, no estuvo sólo en su año final. Crónicas Marcianas no fue más que un anclaje más de la cadena carnívora que supone la televisión: igual que ayudó a desplazar a Navarro de la parrilla, fue Buenafuente (desde Antena 3, mismamente) quien después le iba raspando la audiencia. Pero no nos adelantemos a los acontecimientos, porque quisiera analizar la evolución de esta cuna de la frikería nacional. Como toda corriente artística que se precie, cuenta con tres épocas: clásica, renacentista y barroca, cada una de ellas merecedora de su propio artículo.

Próximamente revisaremos los primeros años de Crónicas Marcianas: sus debates humanistas, los colaboradores donde la única polémica se servía desde sus puntos de vista, el fenómeno social que supuso Galindo, pero también la catapulta para Manel Fuentes o Paz Padilla, frente paso desapercibido de Toni Clapés y Tomoka. Muy pronto, la edad más ‘sana’ de Crónicas.
Véase también, por qué no…
Crónicas Marcianas, te echo de menos (II): Etapa clásica
Crónicas Marcianas, te echo de menos (III): Etapa renacentista
Crónicas Marcianas, te echo de menos (IV): Etapa barroca
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