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ALBERWORLD en otros mundos. Septiembre’09

Más de lo mismo, pero siempre adictivo (Gran Hermano 11)

Comenzó el curso 2009 / 2010. ¿Qué significa esto? Pues que ya disponemos de material producido con un mínimo de luces para criticar a troche, moche y todo lo que abarque. Muchos de mis artículos en Topemolón han derivado en críticas televisivas, como siempre, dando por saco. Porque no ha sido un inicio de temporada muy exquisita, de buen gusto. Por otro lado nos quedan repasos y noticias variadas, especialmente las variopintas, de esas sorprendentes a las que todo buen friki se lanza antes de leer las de actualidad política o deportiva… Ahí va lo que ha dado de sí septiembre:

  • Juntos, ¿y revueltos?: Walt Disney volvería a esconderse en un almacén de Frigo al descubrir que los héroes Marvel, esos rudos personajes que dejan todo perdido de sangre allá por donde van, se han trasladado a la misma casa de esos tiernos animalitos que él mismo inventó. The Walt Disney Company ha comprado Marvel por 4.000 millones de dólares [y sigue].
  • Me aburrooooo: Ayer vivimos uno de los estrenos ‘esperados’ de la temporada. Perdón por hablar en plural literario. Sólo espero que no hayan tenido la molestia, como yo, de ver el programa de Risto Mejide. G-20 no trae nada nuevo a la pantalla: es una simbiosis entre Pecado Original (¿se acuerdan de aquel espacio contenedor?) y El Club de la Comedia… Aunque si Risto actuase como jurado de su propia actuación, se autodestruiría como los mensajes secretos de James Bond [y sigue].
  • Divorcio a la brasileña: El día que desde Internet se deje de abrir nuevos horizontes, el mundo tendrá fijado el fin de sus días. Ahora resulta que uno se puede divorciar desde el ciberespacio, como quien hace la matricula de la universidad o hace una transferencia bancaria. Es un trámite más que no sólo nos ahorraría el insufrible papeleo, sino que daríamos de paso el día libre al abogado [y sigue].
  • Doctor Mateo &, sobre todo, cía.: Anoche vivimos la primera noche de estrenos de la temporada (porque hasta entonces sólo hemos visto minucias). No sólo eso, sino que además tanto Antena 3 como Telecinco organizaron unos de esos duelos interesantes por la audiencia. Bueno, no sería tan interesante cuando era muy predecible. Gran Hermano superó en diez puntos a Doctor Mateo, uno de los éxitos de los meses pasados que intenta confirmar en los próximos su capacidad de atracción… Aunque, en verdad, no trae más que de lo mismo [y sigue].
  • 41-17-¡!: Se me va a poner la cabeza cuadrada de tanto mirar la tele. Pero es que la avalancha de estrenos me empuja a destruir mis neuronas, especialmente con la producción nacional, que sigue sin levantar cabeza. 90-60-90 podría ser un ejemplo de ello. Pongo el condicional porque aún mantengo la esperanza de que algún día haga que no me preocupe por el mando ni por ir al baño (sólo como excusa). Iluso de mí [y sigue].
  • Más de lo mismo, pero siempre adictivo: Ante la avalancha de estrenos televisivos que supone septiembre, ya no me queda saliva para repetir eso de que el fondo de cada programa está siendo el mismo. Sin embargo, ese ‘mismo’ de Gran Hermano es siempre apasionante, aunque las audiencias parezcan indicar cierto cansancio (la apertura de la casa fue la menos vista de su historia, sí, pero el reparto del pastel con la irrupción de la TDT es mayor). Anoche se emitió el ‘echar a andar’ de la undécima convivencia, en la primera gala semanal del jueves. Pero apuesto a que lo ocurrido no es nada en comparación con lo que nos queda por ver. Ese casting ‘freak-tástico’ así lo garantiza [y sigue].
  • Un alien llamado Kiko: Hoy vuelvo a hablar de Sálvame, ese programa vespertino de revelación (que en realidad no lo es, sino una vuelta a los fantasmas malolientes de Telecinco) pero lo saco nuevamente al ruedo en relación a uno de sus contertulios. A uno sólo, porque me cae mal. Más que mal, una infección de peste bubónica que me crea un alien en el estómago y me desgarra la tripa para salir a insultar a troche y moche con todo el que se encuentre de frente, como si es a un cenicero. Hablo de Kiko Hernández. Ése es el alien, más monstruoso que aquel que perseguía a Sigourney Weaver por el espacio [y sigue].
  • Facebook es ‘una chivata mala’: Si eres uno de los que han seguido mi repertorio de artículos en topemolon.com, quizás estarás pensando que estoy un ‘pelín’ obsesionado con Facebook. Y yo pregunto, ¿no serán las agencias de información las que realmente están obsesionadas? No he sido yo quien ha corrido la voz, en esta ocasión, de que esta red virtual es causante de que algunas parejas rompan. Aunque sí voy más allá: espacios sociales de este tipo influyen, y mucho, en cualquier relación personal [y sigue].
  • La llamada del asesino: Atención los que tengan cerca un iPod o un iPhone, que parece ser que se han descubierto como armas encubiertas. No sabemos si Pyongyang o la organización de Bin Laden están detrás de esto, en un proceso de experimentación armamentística. Pero lo que sí es cierto es que se han producido ya varias explosiones. Nunca estar a la última moda ha tenido un precio tan alto [y sigue].
  • La cancelación se aparece temprano: Llevamos ya un par de semanas de estrenos. La televisión en España, como cada septiembre, ha sacado sus muestrarios al escaparate. Unos gozan de la gracia del público; otros están ahí. No son como Tous en El Corte Inglés, que hasta hay que coger número. Pero siempre hay alguien dispuesto a llevárselo; en cambio, hay otra gama de productos confeccionados para que calen, pero se exhiben junto a los anteriores y los espectadores no están para perder el tiempo. Sí, hablemos ya de espectadores, cuya decisión ha llevado a otras: la temida cancelación, que no ha tardado en producirse [y sigue].
  • Qué le pasa al cine: Hugh Grant y Andie McDowell alzaron, con Cuatro bodas y un funeral, la comedia romántica tal y como la entendemos hoy, bucólica, en ambientes burgueses, cielos nublados, “me gustas pero hago como que paso de tí para que me persigas provocando situaciones hilarantes”… Así, hasta evolucionar a las historias corales, como en Love Actually, con diferentes puntos de vista para que no quede nadie que no se sienta identificado. Llegamos a Qué le pasa a los hombres, estrenada recientemente, que no sólo viene a ser lo mismo de siempre. No importa tanto ser repetitivo cuando se tiene algo de gracia, como los clásicos nombrados. Pero es que ésta película ni siquiera presenta esos momentos claros de sentimentalismos tontos que llenen la butaca con nuestras babas [y sigue].
  • Se vende bar por 70€: La crisis económica sigue azuzando. Dicen que a los españoles nos queda aún para salir de la recesión. Mientras, hay que ir tirando como uno pueda. Y parece ser que las formas originales e inusuales de intentarlo son las más eficaces… O no. Digamos que don Antonio Planchas ha decidido poner, con valentía, sus dos huevos a freír a la plancha. Plancha que además saca a sorteo, ¡así como todo el bar entero! Qué dirán la muñeca chochona, la pata de jamón y la pecera de todo esto, ante tamaña tómbola paralela que se ha montado [y sigue].
  • Las verduras de Milá huelen a podrido: Gran Hermano me está empezando a oler. Es como si acabasen de dejar la basura en la entrada, que aún huele a la comida como en el plato, pero que sin embargo ya ondula por el aire un principio de hedor que hace sospechar que terminará por resultarnos asqueroso. La extraña historia con Lis destapona lo peor que se pueda cocer detrás de las cámaras, eso que tratan de maquillar al público y que esta vez ha trascendido [y sigue].
  • La reconciliación entre Whitney y el éxito: Cuando todos creíamos que no podía dar más de sí, después de sufrir los maltratos de su marido, de hacer malas amistades con las drogas, y de dejar aparcada en doble fila su carrera musical, Whitney Houston regresó a los estudios para engendrar lo que ha sido I look to you, su nuevo álbum de estudio tras siete años, su nuevo éxito tras otros tantos más [y sigue].
  • Lo común por lo extraño: El populismo gótico ha llegado a La Moncloa, o al menos ahora nos enteramos de eso, en medio de una polémica que es como otra cualquiera: la de preservar la intimidad de los retoños, menores de edad. A pesar de ese derecho, hablamos de las hijas del presidente de un país. Por un lado, resulta difícil mantener su anonimato. Por otro, resulta fácil cargarse a quien lo vulnere [y sigue].
Archivado en: ALBERWORLD en otros mundos
2 Octubre 2009
22:23
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