Anuncios mientras descubrimos el cadáver

Los chicos de la serie El Internado son un poco raritos. ¿Quién en su sano juicio pone un fondo de escritorio de Telefónica en su portátil? ¿Por qué están emperrados en pillarle el Seat Altea al profesor? ¿Por qué todos, desde la gobernanta hasta la rata que vive en el tercer piso, reciben cada 10 minutos un paquete de MBE? Estamos ante un caso evidente de ‘product placement’. No se trata de una nueva enfermedad venérea, sino de una manera de integrar publicidad en los propios espacios. Pero es que lo hacen de forma tan cutre que revientan la serie. (más…)