Corazón de Pingüino

¡Qué fuerte, Mari Nieves! El otro día me llegó el rumor de que una pareja de machos homosexuales se rompió porque se había metido en medio una hembra. Tan enamorados no estarían, digo yo, ni siquiera convencidos de su orientación sexual. Pues ayer mismo encontré la noticia corroborada en una página web, que no en el Qué me dices. Normal. Desde cuándo aparece en portada un trío de pingüinos. ¿Cómo te quedas?… ¡Muerta!
Esta animalada se sucede en un zoo de San Francisco (California, EEUU). El drama tiene como protagonistas a una pareja de pingüinos, Harry y Pepper, a los que siempre se les veía juntos desde que eran asín, asín de chiquiticos. Ya sabemos cómo son los chismes, que siempre ven o creen ver el lado morboso de las cosas. Pero es que en este caso, ambos llegaron incluso a cuidar juntos a un polluelo abandonado cuando éste era un simple huevo. Más claro, agua en vaso. Pues parece que tan rocambolesco idilio se requeteconfirma.
Ahora bien, el verdadero novelón parte de la pingüina Linda, la cual había contraído relación con Fig, inmediatamente después de haberlo dejado con otro macho (a ver si en verdad nos engaña con ese pico y es una lagarta). Sin embargo, Fig falleció (quién me dice que no ha sido víctima de un arenque envenenado) y, a las pocas horas de enviudar, Linda (si hasta tiene nombre de mala-malísima) comenzó a flirtear con el bueno de Harry (sus cuidadores nunca habían visto semejante comportamiento).
Tan tonto que es el pobre, que se dejó engatusar por los encantos femeninos de la pingüina, malvada cual canto de sirena, y bastaron unas pocas semanas para caer rendido en sus aletas. No era suficiente la humillación de Pepper, cuernudo y con una cría, que Harry y Linda entraron violentamente en la madriguera marital y le atacaron. Quien no esté derramando ni una sólo lágrima con esta historia, es que no es humano.
Según sus cuidadores, muy marujas todos ellos, apuestan por que Harry abandone a Linda y vuelva a casa, no sé si por navidad, pero por lo menos a finales de este mes – principios del próximo, que es la época de apareamiento. Parece que el pingüino no está dispuesto a mojar el churro en el pozo oscuro y pérfido de aquélla, y quizás vuelva, como cualquier cuento que se precie, junto a su verdadero amor. Aunque si yo fuera Pepper, le daba por culo.
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