EL MERCADILLO EN CASA. Electrodomesticando el verano
Ahora que el veranito está más cerca que el fin de la colonización del Mercadona por toda España, el hogar español no puede dejar de prescindir de esos electrodomésticos que lo hacen tan llevadero. Pues por si hay alguna familia llega a mitad de mes con el bolsillo vacío, pues que a principios del mes próximo se de una vuelta por el Mercadillo de Santa Cruz de Tenerife y, un domingo que pillen libre, visite la rambla que de seguro se sorprenderán (para bien, o para mal).
No se puede puede estar en verano sin una buena nevera donde poner los Kontikis o los Bakokas de menta. Y si la neverita de la caravana, a la hora de ir a la playa naturista con la parienta se rompe, pues lo más probable es que encontremos una en el mercadillo, de esas de formato ‘mini-bar’. Hombre, no sé cuántas larvas conservará aún en su interior o si vendrá con pegostes de la mayonesa. Pero nunca hay que hacerle ascos a nada. Ahí están los chinos alimentándose de cucarachas fritas y bien contentos que parecen. Por supuesto, hay que preparar la paellita y la carne’ fiesta en unos calentadores de calidad. No hay que fiarse de la electricidad, que ya sabemos cómo es Unelco. Por eso, el mercadillo siempre ha apostado por el gas, y por los modelos de los años de cuando Maricastaña estaba en párvulos. ¡Ah! y el radiocassette, que no podemos salir al chiringuito sin el correspondiente loro en el hombro, y ligar con las suecas cual Alfredo Landa con temazos de Georgie Dann. Y si no hay ganas de salir por la noche, siempre podemos sintonizar en el Telefunken el nuevo Grand Prix, que aunque Bertín no tenga la misma gracia que Ramón, siempre quedan las vaquillas.

Deja un comentario