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¿Vivir 100 años por gusto? Mmm… No

La longevidad, un tema suculento. Todo depende de dónde vivimos (Primer Mundo, Segundo, Tercero… y así), y cómo vivimos (salud, alimentación, higiene, elementos sociales igualmente determinantes…). Pero no voy a hacer aquí una tabla asigando frutas ni horarios para hacer deporte con el fin de llegar a la edad más alta que podamos. Si por mí fuera, todo lo contrario. La longevidad no está entre mis planes de futuro.

Se estima que la esperanza de vida en el Primer Mundo se extiende hasta los 81 años. Bueno, es una media, porque conozco a tantos que la superan con creces y muy bien que están. No sólo eso, sino que es posible que en el 2030 se prolongue hasta los 100 años, y hasta los 120 en el 2060. ¡Ay, mi-madre-María-del-Carmen! Nunca he tenido la intención de ser uno de esos casos, y aparecer en el programa Gente como especímen centenario.

No entiendo tanto cómo los ancianos aún tienen ilusión por vivir. Mi idea del deseo por ser longevo va en estrecha unión con un propósito. Cuando uno es niño, adolescente, recién adulto fundamentalmente, va con una finalidad marcada, de lo que le gustaría hacer en esta vida. Un trabajo, un viaje, un amor… ¿Me van a decir que 70 años no les han sido más que suficientes para conseguirlo, aunque sea mínimamente? Y aún así, cuando se han visto cumplidos esos sueños, la tendencia normalmente es aburrirse de ellos. El ser humano siempre ha querido probar cosas nuevas, no estancarse siempre en las mismas. La gracia de alcanzar una meta está en eso, alcanzarla. Cuando se tiene el premio se disfruta un instante. El trofeo al final sólo coge polvo y supone un estorbo en la repisa. Vale, me he pasado con tanta metáfora…

Aunque yo aún no haya visto cumplidos mis sueños, hay veces que me siento taaaaan aburrido… Y luego me paro a pensar: una vez que los tenga, ¿compensa vivir con ellos 50 años? ¡Qué agobio! ¿Para qué vivir más? ¿Para ver morir antes a todos los que te rodean? ¿A ver cómo pasa el mundo y tú te quedas anticuado? ¿A ver con nostalgia películas de Álex de la Iglesia en Cine de Barrio? No me vale la excusa de ver crecer a nuestros hijos, nietos, bisnietos… porque, ya que estamos, también puedo arrastrarme por el suelo con el catéter esperando a tener tataranietos, tataratataranietos, tataratataratataranietos (y así hasta que se nos acabe la saliva)… Encima eso, sufrir los achaque de la vejez, y verme feo. No, señores. En cuanto me canse, entierro mi tarjeta del Insalud.

Archivado en: Las cosas de la vida
22 Abril 2009
21:59
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