“La homosexualidad, una enfermedad con cura”
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El pasado 31 de marzo de 1969… perdón, 2009, la señora Gloria Mª Tomás y Garrido, ilustre profesora titular de Bioética en la Universidad Católica de San Antonio (Murcia), ofreció una conferencia en la Universidad de Alicante. En este acto hizo un alarde de todos sus años de estudios e investigaciones para proponer la conclusión de la homosexualidad como una enfermedad.
Se trata de un padecimiento que brota en la raza humana mediante situaciones como la ausencia de relaciones paterno-filiales. El enfermo no ve reproducidos en su hogar el ejemplo de padre y madre (casados por la Santa Iglesia Católica, obviamente), que dan muestras de amor y fidelidad mutuos y que, por tanto, no se ve difundida la inspiración de la ley de «Hombre + Mujer = Perpetuación de la especie y de la dignidad cristiana».
Esta dolencia, asimisma, es causa inequívoca de lo que vulgarmente se ha venido llamando ‘gatillazo’ y de otras realidades demoníacas como la masturbación. El alcohol también es motivo de agravamiento de esta dolencia, como así dicta la Enciclopedia Médica Familiar, publicada por la Editorial Argos en 1977 (de la versión original sueca de 1974).
El manual en cuestión hace referencia a la homosexualidad como etapa transitoria que llega a ser entendible durante la adolescencia, cuando la razón aún no ha alcanzado su cenit. También está presente “en los lugares en donde existe segregación, como las escuelas, prisiones y en tiempo de guerra”.
El problema radica cuando el hombre no logra huir de esta “sexualidad inmadura” en la entrada de su edad adulta. “El tratamiento mediante psicoterapia”, reza el libro, “puede procurar buenos resultados si va acompañado de un intenso deseo de abandonar la conducta homosexual […]. El tratamiento hormonal puede usarse para completar la psicoterapia”. A su vez, la Enciclopedia Médica Familiar no aconseja la castración como solución, pero tampoco el matrimonio.
La irrefutable tesis de la maestra Tomás y Garrido, hija de su cristiano padre, fue abucheada por el público congregado, visiblemente llevado por la mano de la compañera de mesa, presunta pastora de las viles doctrinas judeomasónicas, las cuales se van acomodando como mala hierba en nuestra España, Una, Grande y Libre.
Es de facto que la enseñanza impartida en la Universidad de Alicante, al servicio de Moscú, adolece del realismo franquista que construye españoles rectos y derechos, capaces de defender su país y a la Iglesia Católica con honor y coraje, sirviéndose de su familia cristiana como salvaguarda de los designios de Dios.
¡Viva Cristo Rey!
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