¡Muerte a Papá Noel!
No me entendáis mal. El cambio de año no me ha convertido en un maníaco asesino de personajes “asquerosamente” populares (porque éste lo es). Hago más bien referencia a esa imaginería que, en torno a la figura de Papá Noel, se ha ido creando año a año. Más bien, especulando. Los dedos de las manos y de los piés no darían ni para representar en cuentas de millar el número de empresas que comercializan con su imagen. Y a tanta ha llegado esa explotación, que uno acaba por aborrecer al que fue un lindo y entrañable personaje, que ahora se aparece cada vez que abrimos los ojos.
