FRIKERÍA NACIONAL. Po’ Zí
Un Frikería nacional de Po’ Zí siempre llega tarde. ¿Por qué? Porque sí, porque él es el alma mater de la frikería patria, la cúspide de la gran pirámide de frikis que hay en nuestro país, antecedente y precedente de las cosas raras del mundo, la joya del patetismo costumbrista… y así, mil cosas más en las que se empleen sinónimos de “excéntrico”. Bueno, resumiendo, que Po’ zí se lo estaba mereciendo porque, aunque ya no se prodigue tanto por los medios populares, sí permanece en nuestra memoria y asombro.
Manolo Reyes nació en Chipiona, pero está afincado en Barbate (la misma provincia gaditana es, así que mucha emigración no hizo), un 13 de marzo de 1942, una fecha que ya de por sí debería ser histórica. No ha tenido oficio ni beneficio pues, según cuenta, ha sido cocinero, empleado del hogar, recolector de espárragos y caracoles… Vamos, una vida propia. Esto es así hasta que aparece en El Vagamundo, programa de Jesús Quintero, periodista del que ya sabemos que gasta el vicio en entrevistar a gente de clase inclasificada. Pero el salto nacional se lo debemos a Crónicas Marcianas, trampolín de frikis de esta edad contemporánea, que por entonces estaba en una época de llenar medio programa con imágenes de otros canales (como ahora, pero sin denuncias de por medio). Creo que no hace falta decir el por qué de su mote, Po’ Zí, su más frecuente respuesta a cualquier pregunta.
Así es como lo empezamos a conocer. Su imagen física bastaba sólo para despertarnos simpatía. Chepa sobrenatural y brazos increíblemente alargados (para su baja estatura) y notablemente enjoyados, casando con unas uñas pintorreteadas. Ello iba en contraste con su rostro dejado y sonrisa desdentada, muy al estilo de los variopintos cuadros de Velázquez. La guinda de su personaje es su carácter peculiar. Parece algo sonado, pero es más listo que siete perros. Mucho de sí se atañe a la interpretación, especialmente cuando da vueltas de acá para allá, echando más dramatización al fuego en sus ‘novelas’. Por todos son conocidos sus principales protagonistas, Amparo y Ama Rosa (una versión del clásico radiofónico español de los años 40 y 50, del que tomó tramas como las de la adopción), a los que se unen Manuela o Javiel…
He aquí una selección de mis ‘novelas’ favoritas, quizás de las más desgarradoras, las más emotivas, las más de Po’ Zí…
NOTA: los argumentos han sido corregidos a un correcto castellano para una peor comprensión):
- Amparo, ¿qué me has dado?
- ¿Yo?, nada.
- Estoy enamorado de usted
- ¿Sí? ¿Usted de mi?
- Pues sí.
- Un pitillo, por favor.
- Me has embrujado.
- ¿Yo a tí?
- ¿Qué me has dado?
- ¿Yo a tí?, nada.
- Amparo, rosa de pasión.
- Y muy majo.
- Como eres tú, muy maja.
- No me hables más nada, por favor.
- Sí, rosita de pasión.
- Mira, javier. Yo no se nada de tí, ni tú de mí. Olvídame, por favor.
- Rosita…
- Otra vez, tú en mi casa. Vete de aquí. ¡¡Vete!!, que no te quiero.
- ¿Por qué me echas?, ¿qué daño te he hecho?
- Mucho.
—- X —-
- Amparo…
- ¿Qué tienes, hija?
- Mamá. Ya no soy una niña, mi alma.
- ¿Qué edad tienes, hija?
- Tengo veintiún años.
- ¿Y el coño? ¿Te lo han partido?
- No. Lo tengo entero, mamá.
- ¿Sí? Vale. Vámonos para Cádiz.
—- X —-
- Manuela. Manuela.
- ¿Qué quieres? Chiquilla…
- Nada. Que te vayas de aquí. ¡¡Vete!!, que no te quiero. Me tienes endemoniada y yo contigo no puedo más. Vete de mi casa, que en mi casa mando yo, no tú. ¿Quién te trae el dinero?, ¿quién te lo trae? Pues yo, ¿no? Dame de comer.
- No hay comida.
- ¿Que no hay comida? ¿Dónde está el dinero?
- Lo he gastado.
- ¿En qué?
- En nada.
Claro que leerlo no es lo mismo que verlo. He aquí un vídeo que Crónicas Marcianas editó con motivo del lanzamiento de uno de sus tantos DVD’s para sacar dinero. En él, podemos ver a Po’ Zí en sus más múltiples facetas, en algunas demostrablemente manipulado por Sardá y Cía:
Hemos comprobado la afición de Po’ Zí por travestirse, y muy bien que lo hace. Parece que lleva una mujer dentro, y de armas tomar, porque cuando ve a un macho portentoso… ay, Omá, ¡qué rico! Y ahí sí que no hay tanta actuación. Además, participó en la película F.B.I. (Frikis Buscan Incordiar), en la que hizo algunas apariciones, tan estelares como en la del club de jubilados. Se trata de una escena realmente surrealista y prodigiosa (del humor español). Y ahora, otro vídeo de grandes éxitos, porque Po’ Zí se lo merece. Eso, y una estatua en el Estadio del C.F. Puerto Real:
El cierre de Crónicas Marcianas significó el comienzo del ocaso para muchos artistas del frikismo y olé. Muchos de ellos intentaron seguir viviendo de otros programas casposos (de Telecinco, por supuesto), como A tu lado, Aquí hay tomate, y en la última hora de Salsa Rosa (aquellas reservadas para personajes de medio pelo). Pero cuando la cadena canceló todos estos productos de la prensa “rosa chillón”, ya sólo ¿Dónde estás corazón? se interesaba por sus vidas, en un “qué fue de…”, si no corren la suerte de que un pueblo recóndito les llame para un bolo. Pero esto es ya otra historia…
29 Marzo, 2010 a las 13:59
ola solo keria decir ke es bastate bueno
jajajaja yo me parto de la risa