EL MIRADOR. Menú colombino
De mi último viaje a La Gomera se me han quedado miles y escabrosos detalles en el tintero. Pero no, que algunos de ellos iban a permanecer para mis adentros y no es plan, al menos no la simpatía de este cartel, del que había necesidad de comentarlo por aquí. Durante las fiestas lustrales de la isla colombina, cómo no, la capital se inundó de chiringuitos que ofrecían lo mismo de siempre: perritos, hamburguesas, esos empedrados de azúcar y almendras… En fin, toda una revolución para el estómago. Sin embargo, este chiringuito es único. Podrá ofrecer lo mismo, pero con su particular estilo de presentación…
Con un tipo de letra de las que no se encuentra por internet para descargar, este chiringuito dispone de grandes marcas a precios descojonantes y, guay del Paraguay, papas variadas (¿fritas?, ¿sancochadas?, ¿rellenas?, ¿negras?, ¿podrías?, ¿del país?, ¿de p’afuera?…) . Y hasta chicles, aunque esté escondidito por ahí debido a la tabulación de la serigrafía doméstica, y algo de refrescos, que tampoco está indicado en negrita. Lo mejor del menú verbenero es su ‘verbigracia’, su estilo moderno en la escritura, como “etiketa”, quizás transcripción de alguna sugerencia enviada vía SMS. El plato estrella es cualquiera de los “convinados” que ofrece, o la tradicional “carrne fiesta”. ¡Saborrrrrrr! Eso sí, vaya cuando pueda, no sea que salte chispa ese cableado eléctrico junto al que se encuentra emplazado el cartel y nos quedemos sin saber cuánto cuesta el “pepito”, posiblemente único, pero sobre todo irrepetible.

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