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Se ha escrito un robo

    Un grupo de jóvenes estudiantes, pongamos que tres, entran sigilosamente en el despacho de su profesor de Medicina. Objetivo: robar ese dichoso examen, que trae a todos los alumnos de cabeza. ¿Tan difícil es? Eso parece (aún siendo de tipo test). Pero ahí no se queda la cosa. Es que encima de entrar en su ordenador personal y hacerse con un documento hiper-oficial, le cuelan uno de estos virus mortíferos que arrasan hasta con el polvo de la pantalla.

No. No se trata de una nueva película producida por la MTV ni de un nuevo libro de Alfaguara (no sabemos si junto al delito juvenil se mezclan amoríos varios, que ojalá). Es real como la vida misma, tan real como el puro que le está metiendo ese profesor a todos sus alumnos. Pero continuemos la historia, que tiene tela: dichos ladrones, imagino que inmediatamente después de pasárseles el efecto del barraquito, difundieron el examen por correo electrónico a sus amigotes de clase. Y claro, al final, le llega hasta al Tato. Pues nada, todos ellos aprobados y el profesor que no se huele nada. El problema viene después, a pesar de que se hacen públicas las actas de junio y todos creían que no había vuelta a atrás. Aquellos que deicidieron aplazar su convocatoria para septiembre se creyeron con los mismos derechos que los demás, y exigieron que también se les pasase el examen. Media trifulca hubo ahí. Por eso se destapó el delito y el profesor se enteró. Todas esas notas, todas esas ilusiones, todas esas esperanzas de proseguir con la carrera con la cabeza levantada, se fueron para el carajo.

Facultad de Ciencias de la Salud, ULPGC     Ahora, dejándonos de literatura barata, se trata de un suceso ocurrido hace poco en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC). Fijaos si ha dado tanto de qué hablar que hasta ha sido página de periódicos (el mórbido Canarias7, cómo no) y de información internáutica bien buscada. El burlado profesor ha preferido no hacer declaraciones, pero el Decano de la Facultad de Ciencias de la Salud (donde se enmarca la carrera), Juan Cabrera, manifestó que actuarán para encontrar al culpable. Lo que han hecho ha sido mantener en suspenso las actas y, según fuentes primarias, existe la intención, si no se ha hecho ya, de denunciar a todos los alumnos de 3º curso (al que correspondía la asignatura), tuvieran o no relación con el delito. Ay, ay, ay… Pagan justos por pecadores.

Tampoco es que sea un suceso sin antecedentes en la ULPGC. Cuántos robos han habido ya en la Universidad, incluso olidos por los propios profesores. Pero, ¿quién se atreve a levantar una caja de truenos como ésta para descubrir al responsable entre tanta gente, y más si se entra desde un sistema informático? Es bastante complicado. Se ve que el profesor agredido es uno de esos con carácter y que los tiene bien puestos para actuar así. Pero también es cierto que resultaba conveniente dar un sablazo de este tipo para cundir ejemplo. Quizás los próximos se lo pensarán más de una vez si quieren mangar un examen, digo yo.

Archivado en: Cajón desastre
23 Octubre 2008
12:39
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