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REVIÚ de “El Caballero Oscuro”

REVIÚ de “El Caballero Oscuro”Hacía tiempo ya que no hacía alguna crítica (fílmica), pero no podía dejar escapar las ideas que se me venían de golpe, por cada escena que veía de El Caballero Oscuro. No se trata de la nueva película de Batman, más bien de la última de Heath Ledger. O por lo menos gran parte de su taquillazo se la debe a ese morbillo de ver el actor, poco antes de matarse. Realidades aparte, la película en sí está muy bien, totalmente trepidante. Es una sucesión de acción, una tras de otra, que no deja tiempo a reflexionar sobre el acto anterior. Habrá más de uno que, estando en el cine, esté de pesadito preguntando a los de al lado qué es lo que dijo o qué es lo que ha pasado, que no se ha enterado de nada porque se produjo una explosión y enseguida se metieron con la escena de la comisaría, y no terminó de quedarse con la copla…

Pero no nos desperdiguemos, y vayamos por el principio: El Caballero Oscuro esa una de esas superproducciones americanas (con un presupuesto de 185 millones de dólares), que cuenta la historia de un héroe y una ciudad que se ven amenazados por una serie de villanos, encabezados por El Joker. Es un paranoico que sólo quiere jugar a juegos malos y que, a pesar de que se tiña el pelo de verde, es increíble cómo se las arregla para tener comprada a media población y llenar un hospital de bombas sin que se den por enterados (esas cosas del cine…). Se podría decir que él es el mayor protagonista, pues ni siquiera todas las miradas están puestas en el propio Batman (vale que nos hayamos quedado flipando con su nueva moto, con la que garbea todo chulo por Gotham), pero parece que el traje malva escandila más.

REVIÚ de “El Caballero Oscuro” / JokerNo puedo resistirme a hacer comparaciones con el pasado cinematográfico de Batman, yo, que soy un ferviente admirador de sus películas más comerciales. Decir que las que hemos visto hasta ahora (obviando las de dibujos animados) pueden distinguirse en tres ramas: Batman (1989) y Batman Vuelve (1992), dirigidas por Tim Burton y con un halo oscuro y gótico; Batman Forever (1995) y Batman y Robin (1997), que siguen más fielmente la estela de las anteriores, dirigidas por Joel Schumacher y con toques más pop; Batman Begins (2005) y El Caballero Oscuro (2008), dirigidas por Christipher Nolan, quien devuelve al héroe a sus orígenes y crea un mundo más reflexivo y crítico.

He intentado meter este último estreno en la cronología iniciada en 1989, cuando Jack Nicholson quedaba desfigurado por el ácido (Ledger ya aparecía así de paquete, aunque contaba diferentes historias de que le habáin cortado la cara), y terminaba estampado contra el suelo (en este caso, Ledger no moría, por lo que su historía podríamos encasquetarla ahí enmedio). Sin embargo, tenemos por otro lado al personaje de Harvey Dent, el fiscal de distrito que en 1995 estaba interpretado por Tommy Lee Jones, con unos tintes más estéticos y menos humanos. Por entonces también era abogado, desfigurado por uno de sus acusados cuando en pleno juicio le tiró ácido (típica excusa de los 90, al parecer), y muriendo al caer desde muy alto. Para esta ocasión, la historia se hace diferente. La suerte del papel interpretado por Aaron Eckhart fue medio rostro quemado, y perdiendo la vida en circunstancias diferentes. Es decir, tenemos al personaje de Dos Caras que nace y muere en dos películas distintas. Ya está. Es la comprobación inequívoca de que tenemos varias sagas, que cada una va por donde quiere.

Ya estoy esperando una tercera entrega de esta nueva era, más acorde con nuestros tiempos: con una Catwoman reformada que compra su uniforme sintético en Christian Dior, Poison Ivy al frente de la próxima gran guerra bacteriológica, o Robin declarándose finalmente a Batman después de haber caído desde una catedral y salvarle con el torso desgarradamente desnudo.

Archivado en: Reviús
19 Octubre 2008
19:10
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