MEMORABILIOSO. Por dónde andarán… (II)
Nuestra sórdida curiosidad no se iba a saciar sólo de presentadores de los 90, de los que buenamente supimos su paradero en un anterior artículo. En esta ocasión vamos a arriesgarnos a seguir retrocediendo en el tiempo, cruzando la frontera hacia los ‘electrofunkis’ años 80. Especialmente de niños y/o pre-adolescentes (me refiero a la generación X) disfrutamos en televisión de aquellas películas protagonizadas siempre por los mismos actores. Una vez acabadas las constantes reposiciones en la sobremesa de los sábados a cambio de retorcidos telefilmes, es cuando nos preguntamos de verdad qué ha sido de toda esa gente. Me refiero, por ejemplo, a…
Jennifer Grey: Creo que no hace falta recordar que a esta persona la hemos visto en Dirty Dancing (1988), una de las típicas películas de la que toda mujer desea ser la protagonista y ser cortejada por un macho dominante y cortés mientras suena alguna canción de un recopilatorio de grandes éxitos. Ya antes de ser la chica a la que Patrick Swayze le daba clases de baile y leña p’al cuerpo, también participó en otro clásico de la década, Todo en un día (sí, sí, aquella película del tema que decía “Ouuuuh-Yeeaaah”), en la que interpretó a la envidiosa hermana de Ferris Bueller. Al menos tuvo esa otra cinta por la que ser recordada, porque su fama se quedó ahí a pesar de intentar remontar, aunque sólo consiguió el fracaso. Como muchas actrices en su caso (mírese cómo acabó la que hacía de Rizzo en Grease, la pobre…), los telefilmes la acogieron brindándole la oportunidad de ser lo que quisiera: madre maltradada, hija violada, investigadora de maltratos y violaciones, testigo accidental de algún maltrato o violación… En 1995 fue artista invitada en Friends, pero, ¿alguien recuerda verla por Central Perk? Bueno, también costaba reconocerla tras su paso por una operación de rinoplastia. Siempre le quedará ser jurado en la segunda edición de Fama, ¡a bailar!.
Rick Moranis: Me encantaba este actor, sus tics, sus gestos, pero sobre todo sus personajes, principalmente algo medio lelos, parados e ingenuos, pero de buen corazón. Empezamos a conocerle como aquel al que un perro le poseía para ser salvado por Los Cazafantasmas (1984), en cuya segunda parte (1989) aparecía como el abogado de éstos, pero con menos protagonismo. Su popularidad también se la debemos a la saga que comprendió Cariño, he encogido a los niños (1989-1992-1997), aunque dicen que La pequeña tienda de los horrores (1986), en la que hacía de candoroso y asesino florista, sí es una pelicula de culto (la combinación de humor y descuartizamiento humano nunca me ha calado). Lo que sí es un auténtico horror es La loca historia de las galaxias (1987), donde parodiaba a un Darth Vader aún más repulsivo. Su último papel más recordado es el de Pablo Mármol en Los picapiedra (1995), cuyo teñido era lo único criticable. Después de la tercera parte con Disney, no ha vuelto al cine. No obstante, su trabajo como humorista no ha cesado, bien prestando su voz para películas de animación, como Hermano Oso (2003-2006), bien componiendo discos cómicos, como hacía en los inicios de su carrera.
John Candy: El caso de este otro humorista norteamericano no es el de un ‘qué pasó con…’ porque, en realidad, no pasó. Candy murió de un ataque cardíaco en 1994, mientras rodaba una película en México. No fue un James Dean o un Elvis, cuya fama se fortalece tras una muerte temprana. Más bien ha caído en el olvido, e injustamente. No hay más que ver algunos de sus trabajos para comprobarlo, aunque tampoco se destaca como protagonista principal en sus cerca de 50 películas. Más bien ha sido un actor segundón, cuyos personajes eran también algo patosos, pero bonachones. Su físico era bastante característico (llegó a pesar 150 kilos, y seguía sin privarse de nada hasta su muerte). Lo recordamos de cintas como Blues Brothers, 1, 2, 3, Splash, La loca historia de las galaxias (precisamente es de la misma escuela de Rick Moranis, con el que compartió apariciones en televisión y en el cine), Mejor solo que mal acompañado, Solos con nuestro tío o Solo en casa. Pero mi favorita, sin duda, es ¿Quién es Harry Crumb?, donde da vida a un detective catastrófico que apresa involuntariamente al culpable a base de errores.