EL MIRADOR. Escaleras ‘rupientas’
Cierro este mes dedicado a la Residencia Universitaria Parque de Las Islas recalcando uno de los mayores problemas de este centro: sus infraestructuras. Me huele a que nunca ha tenido una reforma (más o menos) profunda. De lo contrario, no saltarían las tuberías de agua, los armarios no se quedarían sueltos en la mano, las humedades no se comerían las paredes, las puertas no temblarían con el viento (no hablemos de los desplazamientos sospechosos de las paredes de pladur, de un cuarto a otro…), las fachadas no se caerían contra el suelo…
Pero uno de los desperfectos más visibles está en las escaleras, que suban o bajan (según adonde uno se dirija) por el centro. Son más de 20 años en los que miles de personas, cargadas o no, corriendo, o simplemente por sentarse, han pasado por ellas. Es lógico que se abran agujeros. Y ya los taponamientos superficiales no arreglan nada. A la espera de que la Universidad de La Laguna suelte del presupuesto lo suficiente para reformarlas completamente, persiste el riesgo de torcerse la pierna. Casos de agujetas han existido, y más que pueden haber.
A la ULL no le pillaría nada de esto por sorpresa. A principios de curso ya se dio una vuelta el Rector por el centro y sabe lo que hay. Reconoce al menos cierta precariedad en la que vivimos, pero parece que su equipo de gobierno opta más por gastar en fiestas inaugurales (y a saber en qué innecesariedad más…).

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