ZP, the one & only
Creo recordar que la de ayer no fue la primera vez que presencié un mítin. En la manipulable infancia ya me habían dejado caer por aquel mítico cine Capitol, donde Julio Anguita hacía de las suyas. Pero no tiene comparación con el grandioso espectáculo político del siglo XXI. El municipio de La Laguna (prima-hermana de Santa Cruz de Tenerife) vivió el primer día de marzo un número montado por los socialistas, que ni Las Vegas pudo llevar a sus casinos. Mis clases de Periodismo ya me habían advertido de que la propaganda institucional tenía características que se acercaban a las publicitarias, que los candidatos eran una mera imagen cuyas vidas y personalidades son el propio producto. Pero hasta entonces no había pensado en la posibilidad de que si no encontramos peluches de Zapatero, es porque se han agotado las existencias.