Durante estos días me he ido enterando de la confirmación de aquello que por la Facultad de Periodismo de la ULL circulaba como rumor, desde hace tiempo. Y es que su respectivo decano, Humberto Hernández, presentó el pasado 16 de febrero el Consejo de Gobierno su propuesta para implantar el primer ciclo. Propuesta que fue aceptada y que ya andará camino de la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (ANECA) para su posible ratificación.
La falta del primer ciclo es una de las mayores deficiencias de la Facultad y comprende una queja bastante frecuente, sobre todo para aquellos estudiantes canarios que han de salir a la península española (al menos) para iniciarse en la carrera desde su primer curso. Por el contrario, la otra posibilidad era hacer una diplomatura o la primera tanda de una licenciatura para acceder a esta titulación. Los mismos que lo critican también lo defendían en su momento, amparándose en la razón de que así llegaban a la Facultad con un extra de conocimiento y, ¡oh!, multidisciplinar (es un adjetivo que se vuelve cada vez más reduntante de un curso a otro). Ahí están los mal llamados “cuarto” y “quinto” curso, a los que se pasaba tras todo un año de “complementos de formación”, una mezcla de todas aquellas materias que se impartirían en la hipotética primer ciclo, que aprovecho para decir que es toda una explotación de tiempo.
Este fue mi caso, que además desde este curso ha tomado un caliz más mitológico. Porque no es un cuento que los de mi generación tuvimos que someternos a un examen de acceso bastante ilógico. Lo consideré un proceso elitista. No se trata de la Universidad de Oxford, precisamente, para tomarse la molestia de evaluar a sus futuros alumnos (que al final apenas hubo quienes se quedaron fuera porque, como todos los que quieren, pueden). El Equipo Decanal decidió suprimir esta prueba con la intención de animar a la matrícula. El experimento no pareció salirles bien, y la clase de Complementos no está tan llena como se esperaba. Éste quizás haya sido el motivo más poderoso para llegar al punto en el que nos encontramos ahora.
Y ahora me pregunto yo cómo será ese primer ciclo (que tampoco es tanta ampliación, porque sólo se implantaría un curso más). Se trata de una excelente ocasión para incluir visitas, más prácticas y materias que he echado de menos en estos tres años. Sólo espero que este proceso se sienta como un revulsivo en la Facultad, y se renueve por completo. No hace falta decir que deben empezar por los materiales, que no tienen: ni estudio de televisión, ni un estudio de radio aprovechado, además de unas infraestructuras que aún sufre de goteras y de falta de calefacción. La ausencia de cafetería ha provocado que la delegación de alumnos se haya convertido en un patio de recreo. Pero todos los que hemos pasado por la titulación también sabemos que el nivel de la enseñanza necesita una buena revisión. Ya decían algunos de mis compañeros, en el discurso que escribieron para nuestra graduación, de qué se compendiaba la carrera: ese histórico libro verde…, las más avanzadas tecnologías del mundo audiovisual en el año 88, cómo hacer un periódico con un programa informático de hace 15 años, clases magistrales super motivantes a las tres de la tarde, trabajos de 500 folios de los que hemos aprendido demasiado… (nótese la ironía).
La idea es que la implantación de ese primer ciclo llegue en el 2009, que me parece pronto para todo lo que habría que modernizar. Pero también depende de la ULL, pero fundamentalmente del Gobierno Autónomo, que la Facultad de Periodismo cuente con las herramientas suficientes para no ser la vergüenza académica en las Ciencias de la Información, en España.