MP3’S DEL MOMENTO. noviembre.07
Chenoa - Todo ira bien
Geri Halliwell - Set me off
Los Panchos - Basura
Mika - Love today
Spice Girls - Voodoo
They must be giants - Boss of me
Chenoa - Todo ira bien
Geri Halliwell - Set me off
Los Panchos - Basura
Mika - Love today
Spice Girls - Voodoo
They must be giants - Boss of me
Concluímos el mes especial dedicado a las Spice Girls (coincidencia sospechosa con el lanzamiento de sus Grandes Éxitos) con un artículo referente a una de las cuestiones bien ligadas a este grupo líder de masas: el comportamiento refinadamente friki de los fans.
Quizás ya por ser fans ya lo son (somos). Siempre he dicho que hay que mirar a las Spice Girls más allá del Wannabe, un tema que se presta mucho al cachondeo (el del malo, para ridiculizar). El grupo tiene mucho más mérito que eso. Lo que pasa es que, como en toda vida cruel, todo se encasilla. Y como casualmente quienes más canturreaban ese chicle-tema eran las niñas de 9 ó 10 años (que siempre he pensado que las Spice arrastran esa frustración), pues la gente no está por la labor de desasociar una cosa de la otra. En conclusión, si por esa premisa estúpida se es friki, no reniego de esa condición.
Ahora bien. Una cosa es ser fan, comprarse sus discos e ir a sus conciertos. Pero otra bien diferente es desmadrarse y hacer de las Spice Girls una prolongación del cuerpo humano. En todo este tiempo he visto cosas… indescriptibles. La última que me hizo valorar seriamente la labor de los psiquiatras es la foto de un chico con el mismo peinado (el del flequillo platino) de Victoria. ¡Cosa más friki! Esa intención de emular a los ídolos estaría bien, pero de puertas adentro. Porque luego están aquellos que ponen el “play” y desatan la Baby Spice que llevan dentro:
Por otro lado está la cuestión del gasto. Las compras por Internet han provocado que los friki-fans cuenten con un mercado afín lleno, por ejemplo, de muñecas coleccionables. No sólo hablo de aquellas que salieron en un principio, vestidas con el vestidito de Gucci o con el chándal de Adidas. También salieron otras tantas con los diversos trajes que utilizaron cada una en el tour de 1998 y de 1999 (algunas con una mariposa caracterizada acompañando). También hay quienes compran el chocolate y las bolsas de papas con sus caras (de lo caducados que están ya habrán generado vida espontánea), la polaroid, platos, mochilas de guardería, o gastarse más de 1.000€ en un single (por más que sólo existan 500 unidades en el mundo).
Habrán otras tantas frikadas que se me queden en el tintero. Pero con este manojo ya es más que suficiente para comprender cuán frikis pueden (podemos) llegar a ser los fans. Eso sí, que conste que esto no sólo se planeta en el caso de las Spice Girls. Otros artistas cuentan también con seguidores sorprendentes. Aún no conozco a nadie que quiera operarse para que le pongan la cara de Melanie B (que ya es difícil conseguir ese tono “Nesquick” de piel).
¿Adónde va a parar la sociedad con programas como este? La finalidad de la televisión, aparte de sacar contante y sonante, es jugar con los sentimientos (como el cine). Pero luego hay programas retorcidos que se dedican a pisotearlos y jugar al bagmington con ellos. Es el caso de Scary Tactics que, como su propio nombre indica, los protagonistas involuntarios de este espacio están a un paso de conocer lo terrible que es un paro cardíaco.
Se trata de un programa típico de bromas, al tipo de Just for laughs (ese del que se nutren los espacios autonómicos), pero en versión gore. Eso es lo bueno, ver cómo la gente se asusta no por un segundo, sino verlos correr, llorar, saltar de pánico. Que sirva de muestra, por ejemplo, este vídeo en el que un hombre degüella al cliente de una peluquería delante de uno de los trabajadores. Cuídense de ir a hacerse mechas con collarín:
Los de Scary tactics serán unos cabrones, pero saben montarse muy bien las escenas. Por eso es tan horrorosamente creíble para quienes lo viven. Uno de los recursos más habituales de este programa son las especies sobrehumanas y paranormales. Imaginaos estar en pleno desierto, rodeados de vampiros… ¡Ay, omá!:
Lo bueno que tiene también Scary Tactics es que no se enrollan demasiado, y en 4 minutos desarrollan toda la historia. El Big Foot no podía dejar de ser menos, y también aparece en una de las escenas. Todos los demás son cómplices, claro, porque sólo hay una chica que grita como una descosida:
En fin, que si queréis más escenas de estas truculentas (porque os gusta ver pasar mal a la gente, cacho mamones) para eso está YouTube, que todo lo puede. Suerte que no estamos en América para que no nos hagan burradas de ese tipo. Aunque no podemos estar del todo seguros con las cadenas nacionales, que todo lo copian.
Persistiendo cual friki irremediable en el mes especial dedicado a las Spice Girls, toca ahora hacer una valoración al álbum recopilatorio que las ha reunido. Ya hacía mucho que se venía hablando de ese disco, incluso se pusieron fechas a hipotéticos lanzamientos (baste citar el Spicy Hits, previsto para Alemania el pasado año) que no contarían con el apoyo oficial de las chicas. La cuestión era sacar tajada, sea de la nostalgia como del dinero.
Regresemos al disco que tenemos ahora entre manos, o al menos en las manos de aquellos que son fans o que han sucumbido a la publicidad, nada engañosa. Las canciones que incluyen se veían venir: Wannabe, Spice up your life, Viva forever, 2 Become 1, Holler… Luego quedaba el margen para la sorpresa, de otros temas que no eran singles pero que merecían su consideración. Finalmente fue Move over (Generation next), utilizada para la campaña de Pepsi. Aparte de los harto escuchados, quedan las canciones grabadas para la ocasión: por un lado, Headlines (Frienship never end), un tema lento que busca la lágrima. Después de reproducirla 20 veces, acabas por cogerle el tranquillo. No es mala, pero se huele que no puede ser un éxito masivo (aunque tampoco lo pretendían); por otro lado, Voodoo, ya más movidita, que tiene toda una reminiscencia de los años 90.
Toda una institución en la isla de Gran Canaria es su puerto, con más de cinco siglos de historia y uno de los más importantes del país. No es para menos, si hablamos del puerto de mayor tránsito entre Europa, África y América. Además, el Puerto de La Luz y de Las Palmas (que no os asuste el largo del título, pero así se quedó en un tributo al antiguo muelle de la ciudad), es punto habitual de escala en la ruta de cruceros. Y es que por él pasan cada año más de un millón de pasajeros.
Las dimensiones del puerto son descomunales, hasta el punto de que actualmente sus muelles se siguen extendiendo. No es de extrañar que aparezcan incluso en los mapas físicos, de manera notable. Aparte, concentra una multitud de servicios. Por ejemplo, en su tramo inicial, parte integrante del centro urbano, se encuentra la Base Naval (ya sabeis, patrulleras, gente vestida de verde, con su gorra y sus chapas, y su entrada restrigida).
Justo a la izquierda, sin moverse del sitio de mira, está el puerto comercial. Los turistas llegan curiosos a la ciudad, montados en grandes cruceros (si no en barcos-escuelas, como es el caso). Aunque también curiosos somos nosotros, que nos damos un salto a ver esos monstruos de la ingeniería naval.
En este mes en el que las Spice Girls intetan salvaguardar las desaveniencias y sacar todos los discos y merchandising que puedan, hay que hacer un alto en el presente con una revisión histórica. Se dice que las Spice Girls son un producto precocinado. No hasta cierto punto: es cierto que, deseosas de alcanzar la fama, contestaron a un anuncio en 1994 donde se buscaba a muchachas de entre 18 y 23 años con habilidad para cantar y bailar para formar un grupo de chicas. Así, se formó lo que inicialmente se dieron por llamar ‘Touch’, compuesto por Geri Halliwell, Melanie Brown, Victoria Adams, Melanie Chisholm y Michelle Stephenson, última de las cuales fue despedida por los dos mánagers del grupo, Bob y Chris Herbert, por no encajar en el estilo buscado. Pronto encontraron una sustituta: Emma Bunton, quien hasta entonces se había quedado fuera de los castings.
Con este título completamente pretencioso quisiera hablar aquí y ahora de un tema siempre permanente. Y no me refiero a temas de extremo médico, ni siquiera a lo complicado que es trabajar como sexador de pollos. Quiero referirme exactamente al sexo en toda su morbitud, aquel otro sentido que suele estar más en boca de todos, sea de palabra o literalmente entre diente y paladar.
El sexo ha sido y será una de las cuestiones más trascendentes en el acontecer humano, máxime desde que se paga. A pesar de todo, aún hoy sigue siendo un tema que ruboriza. Esta actitud es comprensible, ya que se trata de una parte bastante íntima de la persona. Es por ello por lo que cada uno tiene derecho a preservar los detalles de su vida sexual, si quiere, frente al hambre de chisme. No por desembuchar las veces que ha mojado el churro se es más guay, ni por todo lo contrario se es menos enrollado.
Pero otra cosa es darle completamente la espalda al sexo e ir de santo. Quien no haya gozado ensuciando es un (cochino) mentiroso. Lo que sí no entiendo es como hay quienes niegan drásticamente de él y huyen de hablar del tema, al menos en sus aspectos generales. ¿Qué cuesta hablar de la masturbación, si en la práctica todos lo hemos hecho?
Por otra parte, luego están aquellos que restan su verdadero valor al sexo: que si nunca se han pajeado, que si hay cosas más importantes que el sexo, que si por hablar de él somos unos salidos… Pues no. Sin el sexo no habría vida. Y si además todos podemos disfrutar haciéndolo, y hablando del tema nos echamos unas risas, pues adelante. Lo que hay que hacer es deshacerse de esa idea del “sexo = malo”, heredada del tradicionalismo más desfasado.
Todo esto viene a cuento porque hay quienes me acusan de que no soy capaz de mantener una conversación seria, al terminarlas con comentarios sexuales. La conclusión más fácil de este hecho es que yo sea un guarro pervertido. Pero tras un primer autoanálisis he de confesar que esto no es así. Lejos de mis instintos más primarios (de esos que tenemos tooooodos), suelo colar algún ‘dice que ha traído jaboncillos para que se los recojas en el baño‘, ‘sácate la polla de la boca que no se te entiende‘ o, simplemente, ‘me tienes hasta la pepitilla del coño‘. La razón de este comportamiento no es más que la de sacar la risa (o los colores, que es más divertido) de la gente a la que se lo suelto. El día que deje de hacer gracia, hablaré entonces de las consecuencias de la Guerra Civil.
Eso sí, no dejaremos de follar como locos.
El programa de Pepe, el gran Benavente, acoge a aquellos artistas ignorados por la industria musical. Buenas voces, quizás, pero con una imagen que ninguna fan de David Bisbal sería capaz de colgar con chinchetas en su habitación. Pero luego hay un nivel de monstruos que pretenden ser artistas, que es para decir “apaga y vámonos, pero antes préndeles fuego”.
Pues todos estos monstruos también tenían su oportunidad, aunque de eso ya hace años, cuando Javier Cárdenas, el cazaantitalentos de Crónicas Marcianas, llamaba a sus puertas. Uno de estos personajes es Jesús Cáceres, no tan explotado como Leonardo Dantés o la Pantoja de Puerto Rico, pero no menos rompedor… de oidos, porque machaca más al buen gusto que un desfile boca abajo de Ágata Ruíz de la Prada. Así nos presentaba Cárdenas a su colega:
Si fuera tan friki de las Spice Girls ya estaría diciendo cosas como “nuestros sueños se han cumplido tras tantos años de espera”, “vamos a callar las bocas de aquellos que las denostaban” o “este mes voy a la peluquería a que me hagan el peinado de Victoria”. Lo cierto es que este año, después de que la prensa británica mareara tanto la perdiz, se han vuelto a juntar las cinco Spice Girls. Eso es lo más extraño, que sean cinco. Geri había dicho en antaño que no volvería al grupo si no es por alguna causa benéfica (en efecto, para sus bolsillos), y Melanie C sigue insistiendo en que mejor sola que (¿mal?) acompañada. Pero ahí están, con todo el río de rumores sobre el dinero que se desembolsan o sobre las desavenencias que las separan, entre otras morbosidades.
Este mes de noviembre sale el disco recopilatorio y un single extraído. Tan dado a los tributos que soy, no podía dejar pasar el momento para hacer una serie de artículos especiales, comenzando por un ranking de mis videos favoritos del grupo. A ver…
La entrada de la Presidencia del Gobierno de Canarias, ubicada en la zona ‘nuevayorquiana’ de Santa Cruz de Tenerife, está plagada de forjas en metal. La intención parece la de dar un toque moderno a una institución que tampoco es tan antigua. Pero, entre esas forjas, hay un grupo que… bueno… No es que yo tenga una mente calenturienta (o eso quisiera yo pensar, que ya he pasado la edad del pavo), pero es que salta a la vista que estos motivos no son reproducciones de timples ni bandurrias.
Pueden ser hojas, bichos, protozoos… Si seguimos jugando al No te rías que es peor, se nos pueden ocurrir otras similitudes. Pero hay una que me da que es más fácilmente reconocible. Aunque lo más sospechoso es quién ha podido encargar tan truculentas formas, ancladas en un recibidor que parece pretender estimular a las grandes personalidades del mundo político al pasar, quienes se atreven a penetrar en ese sitio donde llueve y se moja como los demás.