Diálogo de besugos
Lo único positivo que tiene la vieja costumbre de ir a clase son los ratos cachondos con los compañeros. Y rizando el rizo, hay veces que las conversaciones acaban llevando un rumbo cuanto menos sospechoso. Es que a estas alturas de la vida, y después de tanto tiempo juntos, uno ya no saca temas populares como las elecciones políticas, el cambio climático o a qué puticlub fue por última vez Paquirrín.
Para muestra, botón y medio:
- ¡Ala! Misterio desentuerto.
- ¿En el puerto?
- Sí. Se hundió en el puerto.
- ¡Qué pena! Cuando ya estaba llegando…
- No. Ya iba a salir.
- ¿Adónde?
- A la casa de Pepa.
- ¿Qué Pepa?
- Pepa Luzardo.
- Luzardo, ¿con T o sin T?
- Mmm…
- Yo prefiero un café.
- Con sal o sin sal.
- Mejor me quedo.
— X —
- Hoy vemos La lista de Schindler.
- O es ‘feor’ o es ‘linder’. Según como se ‘mirer’…
- El huevo.
- ¿Del ‘feor’?
- No, del Kinder.
- Colón tenía un Kinder.
- Una guardería.
- ¿De qué?
- De niños. Un kindergarten.
- Yo paso de guarradas.
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