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REPORTAJE FOTOGRÁFICO: la R.U.P.I.

Desde tiempos inmemoriales tenía ganas de publicar este reportaje. Sólo que la pereza no me había dejado terminar de compilar todas las fotos que ahora vengo a mostrar.

Las imágenes vienen a dar una imagen general (que no toda) de lo que es la residencia donde ahora vivo, en La Laguna. Llámese vagamente “la Rupi” (que tiene su espacio web en La vida en la R.U.P.I.), y haga como todos para ahorrarse decir Residencia Universitaria Parque de Las Islas.

Se trata de un paraje irónicamente exótico, ubicado en el fondo de un barranco perdido, rodeado de verde (hierbajos que si no han salido por nuestras orejas ha sido de milagro) y en plena convivencia con animalitos menudos (hormigas, moscones, ranas, ratas, gatos que nadie sabe de donde salieron…).

Vamos a comenzar el tour por la residencia, no sin antes recordarle que el cartel de prohibido fumar en todo el edificio de la caseta del guarda se refiere a todo el centro, pero sobre todo advertirle que no haga demasiado ruido o las chicas del pabellón B le pondrán un parte.

Véase la entrada de la residencia. Aquí para nuestro circuito de guagua que recorre los distintos campus. Luego hay residentes que gozan de vehículo propio y que pueden aparcar en el estacionamiento privado, tras las vayas.

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Estamos en portería, donde un ordenante o un becario dejará de leer el periódico o de estudiar idiomas para recibirle con total atención. Hasta aquí se acercan los residentes para recoger la correspondencia o solicitar las llaves de las diferentes salas de ocio, si no cualquier tipo de información.

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Desde este lado (de la entrada) podrá observarse una vista parcialmente general de la residencia. Esta se compone de seis pabellones de habitaciones, cada cual codiciado o repudiado según lo que busque u odie el residente. El debate se centra sobre todo en el ruido, de ahí que el pabellón F sea el más peleado por su tranquilidad al estar lejos de la zona de mayor esparcimiento.

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Subiendo la rampa nos encontramos por la izquierda esta zona ajardinada donde los residentes aprovechan para sacar sus cuerpos al sol y tumbarse. No hay piscina, pero pueden atreverse a llenar de agua esa… ese… mmm… la cosa esa redonda que no es una fuente pero que está ahí para lucir. ¡Pero eso si no han tenido bastante con la novatada de ser metidos por los veteranos y hacerles prometer juramento!

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Un poco más adelante está la sala de lavandería, bajo el pabellón social. En otras temporadas tenía su horario, pero este año queda abierto las veinticuatro horas. Es que entre la gente que colapsa los turnos para lavar un pañito, y que luego hay una o dos lavadoras diarias que se estropean o se les cae la puerta, se hace necesario que la sala no se cierre en todo el día.

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Llegamos prácticamente al otro extremo de la residencia. Desde este punto podemos contemplar el pabellón F, el pabellón social y la moto del camarero de la cafetería en un día lluvioso.
El panorama no pude ser más bucólico.

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Obsérvese la entrada al pabellón social, amplio, espacioso, verde moco, y aquí un pelín guarrito porque anoche se celebró una comida y una entrega de trofeos en el salón de actos, justo enfrente.

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¡Vaya! Si es Luisa quien nos está esperando sentada en la cafetería de la residencia, tan cordial ella. Pero creo que nos va a dejar enseguida, porque aún no ha visto que hoy hay de menú fogonero. Ese pescado es el que comemos día sí y día puede que también. Bueno… siempre es mejor que las croquetas del Mercadona rellenas de harina que también sirven.

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Esta es la sala donde también se juega al ping-pong, al Risk, a las cartas de rol… Y encima que si la mala acústica hace que te oigas más a ti mismo que a la televisión, mejor que te levantes y vayas a Alcampo a comprarte una pantalla Supratech para tu cuarto.

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Nuestro insigne secretario no puede atendernos en este momento. Está con una llamada importantísima (serán los de Correos, que han perdido el carísimo Hero Quest que le venía de camino). Yo mismo te enseño la dirección: eso de allá es un fax, eso de allí es el matasellos oficial, eso de acá el muslo de Daniel Antonio, eso de aquí es una lata de cerveza convertida en lapicero… Insisto: el ingenio del director da para mucho.

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En la segunda planta se encuentran otros servicios, como por ejemplo este, el gimnasio. No es tan interesante ejercitarse con las mullidas máquinas como ver la sala empapelada con fotos de Schwarzenegger, una alfombra del gato Silvestre en el suelo, y un espejo roto haciendo de marco para unos cuadros de quién sabe quién.

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La biblioteca no podía faltar en una residencia de estudiantes. No se crea usted que está poco concurrida. Siempre hay algún sitio ocupado por apuntes y carpetas, incluso en la noche de fin de año. La colección de libros no es muy extensa. Pero quién echa en falta el Diccionario de la Real Academia Española teniendo unos pocos periódicos del 98.

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He aquí mi querida sala de informática. Esta sí que debería estar abierta permanentemente. Comer o ir con ropa limpia no es tan importante como ver el correo electrónico. Pero mientras se hacen esfuerzos por conseguir la red WiFi, los 280 residentes han de conformarse con siete ordenadores. Lo malo es que los etiquetados como “La Palma” y “La Gomera” están rotos. Menos mal que estoy yo ahora de encargado de la sala, para velar por el resto del Archipiélago.

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Bajamos al exterior y damos la vuelta al pabellón social para echar un vistazo a la zona de asaderos. Ayer noche por fin vi utilizar las brasas. Hasta entonces, solían ir al camerino del salón de actos a freír la carne como cuatro horas después de lo previsto.
Con previa autorización se puede reservar la zona para que quien lo desee monte sus propias fiestas.

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En el otro lado se sitúa la cancha, recién remodelada. Aunque todavía le faltan ciertos arreglos. Damiancito sigue luchando por que las líneas se correspondan en paralelo con las cestas de baloncesto.

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Esta es la sala de video, en un cuarto cualquiera del pabellón B. Son dos salas en realidad, sólo que ésta es de consuelo para aquellos que no han conseguido la llave de la otra en la que se ve DivX (es mayor nuestra colección de películas pirateadas que originales).

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En cada pabellón se encuentra una cocina para que los residentes hagan sus propios experimentos. Las cocinas suelen ser una caja de problemas por culpa de ciertos irresponsables, quienes se pasan semanas sin frotar el aceite incrustado en la placa y sin quitar los restos de macarrones que atascan el escurridero, cuando no alguien se deja olvidado el caldero en el fuego e inunda de humo las tres plantas.

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Los estudiantes de bellas artes tienen a bien donarnos alguno de sus trabajos, engalanando así tristes resquicios como este descansillo.
La residencia cuenta además con una sala específica para que éstos tengan un espacio adecuado donde trabajar y exponer sus obras.

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Salimos del pabellón echando una mirada atrás, al pasillo.
Nótese que muy poca gente (por no decir que nadie, que suena triste) sale en las fotos. Pero es que he preferido guardarme las espaldas, que siempre hay algún pingapato a quien no le hace mucha gracia salir.

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Esta excursión termina en lo alto de la colina, desde donde contemplamos la R.U.P.I. en toda su magnitud.

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Aquí, sentado entre los escombros de las obras del Tranvía, nos ponemos a reflexionar sobre el significado y alcance de esos edificios plantados frente nuestra mirada.
Esa cimentación es aún más pobre si lo comparamos con la convivencia que sus residentes han construido a lo largo del tiempo. Ellos, estudiantes, no han venido sólo a hacerse con un título académico. No sé si lo saben, pero quizás el mayor diploma que se lleven cuando la pena les permita abandonar la residencia sea el de haberse conocido.

Archivado en: Reportajes fotográficos
19 Marzo 2006
18:46
Comentarios :
 

2 Comentarios para este post

 
Ariadna dijo:

Me ha encantado ver fotos de todos los rincones de la RUPI, ya que viví allí 3 maravillosos años de mi vida!
Me gustaría contactar con alguien que pudiera darme la orla de la rupi de la promocion 2003-2006.
GRACIAS un saludo

 
 
Residencia Parque de las Islas dijo:

¡Hola Alberto! Nos ha encantado tu blog en general, y concretamente el reportaje de la Residencia que hiciste en 2006. Ante la escasez de fotos que hay en internet de la resi, hemos copiado algunas de tu reportaje para añadirlas al tuenti de la R.U.P.I, al que has sido invitado como amigo. En caso de no estar de acuerdo, comunicanoslo por e-mail, o por el tuenti.¡Gracias de todos modos! ¡Un saludo!

 

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