Alberworld: un año de blog
Y hoy, 14 de enero, hace ya un año que decidí crear este blog. No fue por montarme sobre el carro de la novedad de ser propietario de uno, (sobre todo ahora, que está a la orden del día). No me considero víctima de las modas, en ningún aspecto. En cambio, una de mis pasiones es escribir, especialmente de aquello que me inquieta, que me ilusiona, que me enerva, que me emociona. O sea, de todo aquello que forma parte de mí y que me hace ser yo.
Puede parecer que un blog no es importante en la vida de uno. En cierto modo, es así. En el otro, no. He tenido como cinco webs, pero ha sido ésta sin lugar a dudas la que más “éxito” ha tenido, o al menos más repercusión (para bien o para mal).
Mucha gente me ha felicitado por las cosas que publico, si no ha escupido en mi memoria por algunos comentarios que he hecho. Bueno… Igual que es respetable aceptar las críticas a mis opiniones (que, al fin y al cabo, es la esencia de este blog), también deben serlas para con éstas mismas.
También es verdad que dedico un tiempo importante a la redacción de cada artículo. Digamos que me pego entre una y dos horas escribiendo algo que quiero que quede bien. Le pongo mucho énfasis en todo lo que quiero publicar. No me olvido que son “cachos” de mí, y que lo que pueda considerar un fallo en alguna línea no mostraría quien soy. Y claro, no voy a dar una imagen de mí que no es. Aunque apuesto (porque lo sé) a que hay gente que se ha creado un Alberto diferente al de la realidad (uy… esto me está quedando un poco de filosofía retorcida). Pero una web es lo que tiene. Es imposible crearse completamente una persona a partir de una colección de artículos.
No son pocos los que se han parado, aunque sean tres segundos, a leer algunos de mis trabajos. Casi 5.000 lecturas para menos de 100 artículos (ese número que pone en el contador añade también las veces que se entra en la página principal, que para mí no cuentan nada). Y cada vez va a más, como también los comentarios que vais dejando. Ha escrito gente que no conozco y gente que sí (mientras que hay otros viciosos de mi blog que no lo hacen, y que deberían mojarse por la parte que les toca…).
Pero estoy muy orgulloso del resultado final: que a través del lujo de expresarme libremente en un medio público, la gente de cualquier lado del planeta sepa del mundo que existe en mí.