REVIÚ de “Porky’s”
En las últimas semanas me he vuelto loco comprando películas en dvd. Pero no creáis que mi videoteca está repleta de los últimos éxitos de Spielberg y demás fantasmillas. Ahora mi manía coleccionista (porque igual colecciono cd-singles de las Spice Girls como bonos de guagua) es tener en mi poder películas que, de pequeño, veía en televisión, aquellas que reponían hasta saciar y de las que hoy ya han quedado olvidadas en una estantería. Me refiero a títulos como Conan El Destructor, Sólo en Casa 2, Bitelchus… Cada uno de ellos tiene su historia detrás. Pero en realidad la película que me ha llevado a escribir este artículo es una de mis recientes adquisiciones: Porky’s.
Hacía una década que no la veía, y me apetecía volver a revivir aquellos tiempos en los que yo y mi mejor compañera de entonces (la televisión) pasábamos grandes momentos juntos, entre los culos y tetas que llenaban los espacios de Telecinco, “tu cadena amiga”. Yo creo que esta película (así como sus secuelas y la saga italiana de Jaimito) las reponían cada vez que a Lazarov le entraba un calentón, porque si no, no se explica. Y yo, que no me cansaba de verla.