Todos pa’ la Romería de Tegueste
Si he estado antes en una romería, no me he dado ni cuenta. Pero para mí que el domingo pasado fue la primera vez que estuve en una. En realidad, solo pasamos por allí por ver, como una buena familia unida que va al zoo a ver a los animales deambular.
Nuestro grupo de trabajo, de TEORÍA Y TÉCNICA DE LA COMUNICACIÓN AUDIOVISUAL, nos reunimos ese día (por increíble que parezca, por ser sacrílegos ante un domingo) para ir agilizando la noticia que tenemos que hacer y seleccionando imágenes para un telediario que nos han encargado hacer. De ocho personas, sólo fuimos cinco. Faltaron Jacobo (quien sí se fue de romería hasta bien entrada la madrugada, pero que al menos nos envió por e-mail su versión de la noticia la que, básicamente, utilizamos), Nico (quien no fue, simplemente, porque no le dio la gana) y Rodolfo. Éste último sí que nos había dicho el viernes que vendría. Incluso Luisa le explicó afanada por donde quedaba su residencia, donde quedamos. Pero no vino. Quizás se habría perdido, quizás se le inundó la casa, quizás se le murió el loro… Pero, por lo que supimos dos días más tarde, mandó un SMS a Jacobo diciendo que al final no podría ir por trabajo.
Cuando terminamos el trabajo (más o menos…), decidimos tomar el fresco. Y como aquel día había romería en Tegueste (un municipio al norte de Tenerife, que celebraba las fiestas de su patrón), pues nos acercamos a husmear un rato. Para ser la hora que era, había bastante atasco en la carretera. Al menos, me entretenía mirando por la ventanilla viendo ir y venir a la gente, cada uno con una tranca encima impresionante. Pues en una de estas ocasiones, vimos al propio Rodolfo en un parterre, con los coleguitas. Cuando nos vio, se le desencajó la cara, como a todos los que estábamos en el coche. ¿Cuál era el trabajo por el que nos dejó colgados? Sujetar la birrita no le iba a tener entretenido toda la tarde, ¿no?
Recuperados del shock, y aparcado el coche encima de una acera, nos adentramos por el pueblo, conscientes del peligro con el que nos íbamos a encontrar: Seres embriagados de ron con cola del Carrefour, cuerpos apretujados al son de la orquesta verbenera, vomitonas encharcando el arcén… Dimos una vuelta a la iglesia, donde estaban arremolinados los chiringuitos. Aquel sitio estaba petado de gente, sobre la que pasábamos a empujones y pisotones. Fue un recorrido interesante, al menos por ver a aquellas chiquillas vestidas con el traje típico canario, que no por ello iban a dejar de ponerse sus gafas de sol todas fashion. Una combinación muy moderna, que para la próxima edición de Canarias Moda Cálida va a ser todo un éxito. Hubieron también muchos rozamientos: Lo normal es que sean de esos rápidos, que no sabes a quién estás tocando el hombro para quitártelo de en medio. Pero para mí que uno de estos tíos, todos rudo y musculazo, me acarició el brazo lenta y minuciosamente y me dá que a propósito, de arriba a abajo. Seguro que era el típico que luego se amasa el churro pensando en ese momento.
Por desgracia, sólo estuvimos media hora. Elena, nuestra compañera peninsular trotamundos, decía que aquella degeneración jamás la había visto. Y eso que había estado en todas las romerías de Galicia, Cataluña, y alguna que otra Comunidad. Según ella, aquello era Sodoma y Gomorra, que no había nadie por allí con el tipo de sus delicados y educados alumnos de bellas artes. Ella quería salir de allí lo antes posible, antes de que le siguiesen manchando el pantalón.
Con menos problemas de tráfico, salimos de Tegueste. Pero, como cada vez que salimos con Elena, terminamos en algún sitio refinado o caro, como fue el caso: El Tocuyo, una tasca de La Laguna donde te esconden la lista de precios para que no salgas corriendo. Y lo peor es que no te dan la factura, para que no puedas reclamar. Allí comimos pocas tapas, como almagrote (queso mezclado con mojo), pan bizcochado, salchichón de Salamanca, queso y unos tomates aliñados que nos endiñó el camarero, quien no paraba de vigilarnos para enseguida retirarnos los platos y vasos y echarnos así pronto de allí.
Al final de la noche, Elena y Eusebio se fueron y nos quedamos Luisa, Tony y yo de charla. Volvimos a casa caminando, que no es poco camino.
29 Diciembre, 2007 a las 15:46
tsss fuerte mierdas qe son por un par de gente se asustan esa es la fiesta de tegueste y no tiene ni punt de comparacion con ninguna otra romeria de toda españa, soy teguestera y estoy verdaderamene feliz de ser qde aqui y de esta romeria qe viene gente de todas las islas a pasarlo bien, les invito a q vayan este año sin la peninsular esa pa qe vean como es una fiesta canaria
6 Abril, 2009 a las 18:27
Me encanta tu blog! Muy bonito post! Todav
19 Abril, 2009 a las 19:03
La romería de tegueste es la mejor de canarias, minimo. Nunca he faltado y ya queda menos para la de este año. Creo que todos los canarios deben ir por lo menos una vez para ver el trabajo de la gente en las carretas que se tarda varios meses en hacer esa preciosidad y despues el buen humor de la gente con el vino y la fiesta.