Operación “Sacar el coche del Teide”
Estoy por pensar que tengo que tener cuidado cada vez que salgo a la calle. Me ocurre cada cosa que no es normal. La última, aquel domingo que fui al Teide con algunos compañeros de clase.
El día anterior, que habíamos ido a estos típicos espacios verdes en el culo del mundo donde llevar de comer y pasar el rato, decidimos ir al Teide todos juntos (señalar que vivo en Tenerife o Chicharrolandia, como quiera decirse). Tan considerado que soy, que a Nico, que no había venido a pasar aquel día con nosotros, le mandé un SMS para avisarle de estos planes. Para mi sorpresa, me lo encontré con su coche y su novia en la entrada de la residencia donde quedamos (sorpresa, porque pensaba que aún pasarían muchos años, muchos más… sin poder estudiarlo en su hábitat natural, fuera de las paredes de la facultad). Allí también habíamos quedado con Tony y Luisa (porque más bien vivían ahí) y con Eusebio. Para terminar de rematar, teníamos que pasar por el centro de La Laguna (ciudad universitaria… y poco más) para ir al encuentro de una “tercera unidad móvil”. Así, tres coches fuimos subiendo Teide arriba.